Beneficios de la actividad física sobre la HTA
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Cardiometabolico
Contenido
¿Qué tan beneficioso resulta la actividad física sobre la hipertensión arterial (HTA)?
Si bien la hipertensión arterial se asocia a múltiples complicaciones como enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca, una de las medidas principales para prevenir enfermedades crónicas es la actividad física, pues consiste–por definición– en cualquier movimiento causado por la contracción muscular que incrementa el gasto energético. De este modo, la actividad física regular puede reducir la presión y rigidez arterial al igual que la prevalencia de hipertensión, siempre y cuando se mantenga el peso adecuado con base en un balance entre el gasto y el consumo energético óptimo.1
- Aún no se sabe cuál es el tipo de ejercicio que reduce riesgos cardiovasculares o tiene mejor efecto en la presión arterial o función vascular. No obstante, el ejercicio aeróbico activa los músculos e incrementa el consumo de oxígeno máximo, mejora la actividad cardiaca, el reclutamiento capilar y la concentración de mioglobina en el tejido. Por otra parte, el ejercicio de resistencia incrementa la fuerza muscular y la presión arterial. Este tipo de ejercicio implica pesas, estáticos e isométricos.1
Un estudio demostró que 3 meses de ejercicio aeróbico moderado (con 50% del consumo máximo de oxígeno) de 30 minutos, 5 días por semana, disminuye la presión arterial de 140 a 90 en adultos de entre 50 a 69 años de edad; la presión sistólica, 124 a 112, y la presión diastólica de 73 a 66.
- Asimismo, se encontró un aumento significativo de óxido nítrico, lo que sugirió que incluso periodos leves de ejercicio incrementan la producción de óxido nítrico en personas sedentarias.1
- El ejercicio aeróbico en bicicleta económica, 3 días a la semana por 20 semanas, con una duración de 30 a 50 minutos, ha demostrado mejora del perfil metabólico en un 30% y disminución de presión arterial en un 38% después del entrenamiento.1
- En atletas de alto rendimiento, el ejercicio de resistencia refuerza el concéntrico del ventrículo izquierdo con agrandamiento cameral y engrosamiento de la pared cardiaca como respuesta a la carga de volumen. En contraste, los ejercicios isométricos se caracterizan por recaer en el ventrículo izquierdo concéntrico sin crecimiento cameral, debido a una resistencia vascular sistémica.2
- En el caso de las personas hipertensas, se ha demostrado una respuesta paradójica al ejercicio pero con efectos favorables en la masa y estructura del ventrículo izquierdo. Esto con actividad física regular por un periodo de 16 semanas.
La disminución significativa de la presión arterial sistólica y diastólica mejora la capacidad funcional del cuerpo en general. En un ensayo de cohortes que incluyó personas entre 18 y 45 años de edad, se encontró que la actividad física regular disminuye el riesgo de desarrollo de hipertrofia del ventrículo izquierdo, en comparación con las personas sedentarias: OR 0.15 CI 0.05-0.52.
Se ha demostrado un menor índice de masa ventricular izquierda en las personas hipertensas de 55 a 80 años que son físicamente más activas, comparadas con las sedentarias. Cabe destacar que un menor índice de masa ventricular izquierda se asocia a un mejor pronóstico cardiaco.2
Mecanismos biológicos
- Sistema nervioso simpático.
El ejercicio regular disminuye la resistencia a la insulina, la actividad simpática, la norepinefrina plasmática en un 29%; reina en un 20%, y resistencia vascular en un 7.1%. Estos efectos pueden prevenir la hipertrofia del ventrículo izquierdo.2
- Hipertrofia ventricular izquierda.
Existen 2 tipos de hipertrofia: fisiológica y patológica. La fisiológica se mide por un receptor parecido a la insulina IGF-1. Por otra parte, la hipertrofia patológica se mide mediada por proteínas G acopladas a receptores de angiotensina II y endotelina 1, ambos implicados en la fisiopatogenia de la hipertensión arterial.2
- Contractilidad y manejo del calcio. El ejercicio mejora el transporte y manejo de calcio intracelular al nivel de los miocitos, así como su contractilidad y sensibilidad.2
- Supervivencia de cardiomiocitos. El ejercicio regular moderado de resistencia disminuye la apoptosis de los cardiomiocitos, debido a un incremento en la expresión de proteínas de estrés por calor HSP70. Esto previene las alteraciones cardiacas.2
El ejercicio se asocia a un incremento en la secreción de IGF-1 y la expresión a nivel cardiaco.
El entrenamiento físico mejora la presión arterial al incrementar la producción de óxido nítrico; además, disminuye los niveles plasmáticos de endotelina 1, potente vasoconstrictor. Al respecto, se cree que el incremento en la producción de óxido nítrico durante este proceso se debe, a su vez, a un aumento en la velocidad de flujo en la pared de los vasossanguíneos.1
Referencias
Referencias:
- Pal, S., Radavelli-Bagatini, S., & Ho, S. (2013). Potential benefits of exercise on blood pressure and vascular function. Journal of the American Society of Hypertension, 7 (6), 494-506. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.jash.2013.07.004
- Hegde, S. M., & Solomon, S. D. (2015). Influence of Physical Activity on Hypertension and Cardiac Structure and Function. Current Hypertension Reports, 17 (10), 1-13. Recuperado de: https://doi.org/10.1007/s11906-015-0588-3