Citicolina y sus mecanismos neuroprotectores

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Sistema Nervioso Central

Padecimientos

  • Neuroprotectores

Contenido

Actualmente, las lesiones cerebrales traumáticas (TCE) son uno de los problemas de salud pública más desafiantes: en Estados Unidos, 2,800 millones personas buscan atención hospitalaria por dicha causa, lo que representa un estimado mayor a $75,0000,000. (1)

 

La citicolina tiene múltiples mecanismos neuroprotectores, uno de ellos es el aumento del nivel de sirtuina-1, que regula la homeostasis metabólica y el envejecimiento neuronal; otro es la nivelación de los neurotransmisores durante la sinapsis. También puede aumentar la dopamina y la norepinefrina en el sistema nervioso central para protegerlo en caso de hipoxia.

 

Cabe agregar que reduce los niveles de glutamato, neurotransmisor es responsable de los daños en el cerebro durante la isquemia. Asimismo, es un intermediario en la síntesis de la fosfatidilcolina, componente de la membrana celular neuronal que estimula la reparación y regeneración de las membranas celulares dañadas. (2) Y se añade que la colina funge como sustrato de la síntesis de acetilcolina y aumenta el nivel de serotonina, la cual se asocia a factores neuroprotectores.

 

El estudio retrospectivo de Helmut Trimmel y sus colaboradores (2018) analizó los datos de 778 pacientes con TCE, de los cuales a 67 se les administró citicolina. En comparación con el resto, hubo una reducción significativa de tasas de mortalidad en la unidad de cuidados intensivos (5% frente a 24%, p< 0.01), mortalidad intrahospitalaria (9% frente a 24%, p= 0.035) y mortalidad a los 6 meses (13% frente al 28%, p= 0.031), así como una disminución de resultados desfavorables (34% frente a 57%, p= 0.015), como en el caso de la mortalidad (0.42 frente a 0.84).

 

La comparación de los pacientes tratados con citicolina reveló una mejora en las tasas de supervivencia tras la UCI, el alta hospitalaria y mortalidad a los 6 meses después del traumatismo.

 

Si bien existen limitaciones en el análisis de subgrupos antes mencionado, los hallazgos sugieren una posible correlación entre la administración temprana de la citicolina y los desenlaces favorables; no obstante, se necesitan más estudios para replicar estos hallazgos. (3)

 

Por su parte, el equipo de Raquel C. Gardner elaboró un análisis en 2019 con el fin de mejorar los modelos experimentales en TCE. Utilizaron modelos mixtos de clases latentes (LCMM), basados en grupos de pacientes con trayectorias similares; identificaron distintos procesos de recuperación funcional en un periodo de 6 meses, con una cohorte (n= 1046) de adultos, a partir de los 18 a 70 años de edad con traumatismo cerebral leve a complicado, que participaron en el ensayo sobre lesiones cerebrales con citicolina (COBRIT). 

 

Utilizaron modelos de efectos fijos logísticos multinomiales, eliminación en retroceso y selección progresiva paso a paso con múltiples reglas de parada para explorar predictores de referencia de la trayectoria de recuperación funcional.

 

Basado en consideraciones estadísticas y clínicas, el modelo de siete clases se consideró superior, ya que reveló que cada trayectoria comenzó en uno de los tres niveles de recuperación al mes. Para hacer asequible la referencia, se etiquetaron grupos (A – C):

  • Grupo A, buena recuperación (dos clases; A1 y A2)
  • Grupo B, discapacidad moderada (dos clases; B1 y B2)
  • Grupo C, discapacidad severa (tres clases; C1, C2 y C3)

 

A los 6 meses, los tres grupos experimentaron trayectorias dramáticamente divergentes. El A presentó una recuperación estable (A1,n= 115) o disminución dramática (A2, n= 4); el B, una recuperación completa más rápida (B1, n=71) o una recuperación gradual (B2, n= 742); el C, una recuperación rápida dramática (C1, n= 12), una no recuperación (C2, n= 91) o la muerte (C3, n= 11). 

 

El tratamiento con citicolina no predijo la clase de trayectoria (p=0.57), pero los modelos identificaron predictores demográficos, previos a la lesión o relacionados con ella y la recuperación funcional que incluyen edad, raza, educación, empleo diabetes y trastornos psiquiátrico previos a la lesión.

 

La eficacia de la citicolina en el proceso de las TCE no es del todo clara. Por lo tanto, es preciso seguir explorando su uso y el de otros fármacos para traumatismos cerebrales. (2)

Referencias

Referencia(s):
 

 

  1. Gardner RC, Cheng J, Ferguson AR, et al. Divergent Six Month Functional Recovery Trajectories and Predictors after Traumatic Brain Injury: Novel Insights from the Citicoline Brain Injury Treatment Trial Study. J Neurotrauma, 2019; 36 (17): 2521-2532. Recuperado de: doi:10.1089/neu.2018.6167
     
  2. Jasielski P, Piędel F, Piwek M, Rocka A, Petit V, Rejdak K. Application of citicoline in neurological disorders: A systematic review. Nutrients, 2020; 12 (10): 1-20. Recuperado de: doi:10.3390/nu12103113
     
  3. Trimmel H, Majdan M, Wodak A, Herzer G, Csomor D, Brazinova A. Citicoline in severe traumatic brain injury: indications for improved outcome: A retrospective matched pair analysis from 14 Austrian Trauma Centers. Wien Klin Wochenschr, 2018; 130 (1-2): 37-44. Recuperado de: doi:10.1007/s00508-017-1240-9