Contracturas musculares por inmovilización

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

Las contracturas articulares son una complicación común en pacientes que han sido inmovilizados durante un período prolongado.1

Estas contracturas representan cambios patológicos que reducen la flexibilidad y movilidad de las articulaciones, lo que conlleva a una incapacidad funcional y un aumento del gasto energético.1

La inmovilización articular resulta en la acumulación de tejido conectivo patológico y la pérdida de elasticidad y contractilidad.1

Estas adherencias capsulares y déficits en el movimiento pueden volverse permanentes.1

A su vez, niveles elevados de dolor, riesgo de caídas y úlceras por presión contribuyen a secuelas a largo plazo, como una mayor discapacidad, reducción de la movilidad del paciente y un aumento del riesgo de muerte.1

Las contracturas no sólo son graves sino también generalizadas. Un estudio demostró que al menos una contractura funcionalmente significativa se desarrolló en el 34% de los pacientes que estuvieron en la unidad de cuidados intensivos (UCI) durante dos semanas; en el 23%, la contractura persistió al momento del alta hospitalaria.1

Cada paciente afectado tuvo un promedio de 2.6 contracturas articulares.1

A pesar de la prevalencia de las contracturas articulares, su fisiopatología no está bien comprendida. Las contracturas surgen de alteraciones en las propiedades viscoelásticas del tejido conectivo periarticular que posteriormente reducen el rango de movimiento articular o aumentan la resistencia al movimiento articular pasivo. Los cambios en los músculos y tejidos conectivos son responsables de esta limitación.1

La contractura articular es actualmente una enfermedad clínica común que se caracteriza por la reducción del rango de movimiento (ROM) en el estado activo o pasivo de la articulación.2

Usualmente ocurre en casos de traumatismo articular, artritis o enfermedad del sistema nervioso central, pero la causa más común sigue siendo la inmovilización articular.2

La inmovilización articular suele servir de tratamiento crucial para fracturas, luxaciones articulares y lesiones de ligamentos. Sin embargo, después de un largo período de inmovilización que forma una contractura articular, el tratamiento de rehabilitación es muy difícil, e incluso para el tratamiento quirúrgico, como la artrólisis artroscópica, sigue siendo difícil de restaurar el ROM total.2

 

Cada articulación tiene una restricción de ROM particular que se considera clínicamente significativa; sin embargo, existe discrepancia respecto a la medida precisa que confiere discapacidad.1

Contracturas funcionalmente significativas de articulaciones mayores1

La prevención y el manejo no quirúrgico

Idealmente, se pueden evitar las contracturas articulares relacionadas con la inmovilización mediante el uso de estrategias preventivas. Las estrategias de prevención y tratamiento se dirigen a minimizar estas pérdidas. Si las estrategias de prevención fracasan, se inicia el manejo no quirúrgico de la contractura antes de intentar una intervención quirúrgica.1

Estiramiento pasivo

El estiramiento pasivo se utiliza frecuentemente para prevenir las contracturas articulares en pacientes inmovilizados.1

Una vez que las contracturas articulares han ocurrido, el estiramiento pasivo es frecuentemente la primera intervención no quirúrgica.1

30 minutos de estiramiento pasivo son suficientes para prevenir la pérdida de sarcómeros y la atrofia muscular, y para preservar el ROM articular.1

Los protocolos de movilización temprana fueron utilizados en la UCI para pacientes que requerían ventilación para insuficiencia respiratoria aguda. Como consecuencia, los pacientes se levantaban de la cama más pronto y su estancia en la UCI era más corta en comparación con los pacientes que recibieron atención estándar.1

Vendajes de yeso

El uso de yeso seriado, como corrección progresiva de la articulación, se ha utilizado para prevenir y tratar las contracturas articulares, manejar úlceras en el talón y tratar la hiperflexibilidad refleja en pacientes con lesiones cerebrales traumáticas.1

El yeso seriado ha prevenido con éxito las contracturas equinóvaras en pacientes con lesiones cerebrales graves.1

Mejora el ROM de las contracturas fijas a corto plazo en pacientes con aumento del tono muscular secundario a espasticidad cerebral.1

La estimulación eléctrica neuromuscular

La adición de estimulación eléctrica neuromuscular a la rehabilitación musculoesquelética temprana, durante una enfermedad crítica aguda, puede ayudar a prevenir la debilidad y la atrofia muscular esquelética.1

En conclusión...

El abordaje de las contracturas articulares constituye un aspecto crucial en la rehabilitación de pacientes afectados. Si bien se han identificado diversas estrategias preventivas y terapéuticas, es evidente que no existe un enfoque único que se adecúe a todas las situaciones clínicas, por lo que se requiere un enfoque individualizado y multidisciplinario, que considere las características específicas de cada paciente y la etiología subyacente de la contractura.1, 2

 

 

Referencias

  1. Born, C. T., Gil, J. A., & Goodman, A. D. (2017). Joint Contractures Resulting From Prolonged Immobilization: Etiology, Prevention, and Management. Journal Of The American Academy Of Orthopaedic Surgeons, 25(2), 110-116. https://doi.org/10.5435/jaaos-d-15-00697
  2. Wang, F., Zhang, Q. B., Zhou, Y., Chen, S., Huang, P. P., Liu, Y., & Xu, Y. H. (2019). The mechanisms and treatments of muscular pathological changes in immobilization-induced joint contracture: A literature review. Chinese journal of traumatology = Zhonghua chuang shang za zhi, 22(2), 93–98. https://doi.org/10.1016/j.cjtee.2019.02.001