Daño neuronal después de un accidente cerebrovascular: Mecanismos y tratamiento
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Sistema Nervioso Central
Contenido
El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de discapacidades y déficits cognitivos.1
El accidente cerebrovascular isquémico representó el 5.2% de todas las muertes en todo el mundo en 2015.1
La causa patológica básica del accidente cerebrovascular isquémico es la trombosis intravascular, que puede resultar en necrosis del tejido cerebral y déficits neuronales focales.1
Hay tres causas principales conocidas de accidentes cerebrovasculares isquémicos:
El 50% son causados por placas arterioscleróticas en los vasos cerebrales y la ruptura de la placa arteriosclerótica.1
El 25% son causados por infartos lacunares por lesiones en vasos sanguíneos pequeños.1
El 20% son causados por infarto cerebral cardiogénico.1
El 5% restante se debe a otras causas excepcionales como vasculitis y disección arterial extracraneal.1
El accidente cerebrovascular isquémico agudo (ACVA) es un tipo de accidente cerebrovascular isquémico que puede causar daño cerebral y neuronal severo en un tiempo muy corto después del episodio isquémico.1

Según los hallazgos de numerosos estudios que examinan los mecanismos y el manejo clínico del accidente cerebrovascular isquémico y el infarto cerebral, hay tres mecanismos principales que subyacen a las lesiones neuronales causadas por el accidente cerebrovascular isquémico y los infartos cerebrales.1

En primer lugar, la pérdida de neuronas inducida por la isquemia y los infartos es una de las causas más directas de las lesiones neuronales.1

En segundo lugar, la obstrucción vascular causada por la isquemia produce en exceso especies reactivas de oxígeno (ROS), y se ha demostrado que el estrés oxidativo agrava el daño neuronal y conduce a graves déficits funcionales.1

En tercer lugar, la inflamación inducida por la isquemia es un factor adicional que conduce a un mayor daño neuronal posterior al insulto primario.1
Las investigaciones sobre el accidente cerebrovascular isquémico y las lesiones neuronales han indicado que el daño neuronal es causado por la pérdida de neuronas, el estrés oxidativo y las respuestas inmunológicas.1

Varios biomarcadores y vías moleculares están involucrados en la recuperación del daño neuronal causado por el accidente cerebrovascular isquémico y el infarto cerebral.1
Mecanismos de protección neuronal
La supervivencia de las neuronas influye en la estabilidad y completitud de las funciones cerebrales, mientras que la pérdida de neuronas resulta directamente en déficits funcionales cerebrales. Por lo tanto, la protección y regeneración neuronal ha sido el enfoque principal para rescatar los déficits funcionales cerebrales de manera efectiva.1
La citicolina es un intermediario en la síntesis de fosfatidilcolina, que forma parte de la membrana celular neuronal.2
Una mayor disponibilidad de fosfatidilcolina puede estimular la reparación y regeneración de las membranas celulares dañadas de las neuronas.2
Beneficio clínico de la citicolina posterior a un EVC
Sin embargo, hay varios métodos para lograr este objetivo, los cuales incluyen mejorar la protección de las neuronas, promover la reparación y regeneración neuronal, así como mediar directamente en la supervivencia o muerte neuronal, entre otros.1
La citicolina es un compuesto que ha demostrado poseer propiedades neuroprotectoras y neuroregenerativas.2
«Citicolina» es una abreviatura de citidina-5'-difosfocolina (CDP-colina).2
En el cuerpo humano, la citicolina se degrada a citidina y colina durante la hidrólisis y desfosforilación. Posteriormente, la citidina y la colina son sustratos para la síntesis de fosfatidilcolina y CDP-colina en las neuronas.2
La citicolina posee propiedades neuroprotectoras integrales. Uno de esos mecanismos es un aumento en el nivel de sirtuina-1 (SIRT1).2

SIRT1 pertenece a la familia de las histona desacetilasas y regula la homeostasis metabólica y el envejecimiento neuronal.2
También puede causar efectos neuroprotectores y beneficiosos en enfermedades neurodegenerativas como el parkinson y el alzheimer.2
La colina, uno de los productos de descomposición de la citicolina, sirve como sustrato para la síntesis de acetilcolina.2
La citicolina, además, eleva el nivel y aumenta la actividad de SIRT1 en el cerebro, al igual que el nivel de dopamina y norepinefrina en el sistema nervioso central, lo que contribuye a la neuroprotección en condiciones de hipoxia como en el EVC isquémico. Asimismo, tiene un efecto neuroprotector: aumenta el nivel de serotonina, lo que promueve efectos neuroprotectores.2
Por otro lado, la citicolina reduce los niveles de glutamato; este neurotransmisor es responsable de los daños cerebrales durante la isquemia, principalmente a través de la acción del receptor N-metil-D-aspartato (NMDA).2
Se realizó un estudio de casos y controles anidado dentro del Ensayo Chino de Antihipertensivos en Accidente Cerebrovascular Isquémico Agudo.3
En un estudio realizado en 2021 por Chongke Zhong (et al.), de la Facultad de Medicina de la Universidad de Soochow, se investigó prospectivamente las relaciones de la colina y la betaína circulantes con eventos cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares recurrentes en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico.3
Se incluyeron un total de 323 eventos cardiovasculares (incluidos 264 accidentes cerebrovasculares recurrentes) y 323 controles (libres de eventos cardiovasculares recurrentes) emparejados por edad (±1 año), sexo y grupo de tratamiento.3
El desenlace final primario fue un compuesto de eventos cardiovasculares después del accidente cerebrovascular isquémico.3
La colina y la betaína plasmáticas estuvieron inversamente asociadas con eventos cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares recurrentes después del accidente cerebrovascular isquémico.3
Específicamente, en modelos completamente ajustados, cada desviación estándar adicional de colina y betaína se asoció con disminuciones del 35% (IC del 95%: 20%–48%) y 30% (IC del 95%: 14%–43%) en los riesgos de eventos cardiovasculares subsiguientes, respectivamente; y disminuciones del 34% (IC del 95%: 16%–48%) y 29% (IC del 95%: 12%–43%) en los riesgos de accidente cerebrovascular recurrente, respectivamente.3
El daño posterior a un EVC isquémico se produce en su mayoría al daño neuronal ocasionado por múltiples factores, por lo que encontrar biomarcadores o moléculas que ayuden a mitigar ese daño secundario subraya el potencial terapéutico de la citicolina en el ámbito de las lesiones cerebrales isquémicas, proporcionando una base científica robusta para la continuación de investigaciones clínicas y el desarrollo de intervenciones neuroprotectoras basadas en la citicolina.1-3
Referencias
- Zhao, Y., Zhang, X., Chen, X., & Wei, Y. (2022). Neuronal injuries in cerebral infarction and ischemic stroke: From mechanisms to treatment (Review). International journal of molecular medicine, 49(2), 15. https://doi.org/10.3892/ijmm.2021.5070
- Jasielski, P., Piędel, F., Piwek, M., Rocka, A., Petit, V., & Rejdak, K. (2020). Application of Citicoline in Neurological Disorders: A Systematic Review. Nutrients, 12(10), 3113. https://doi.org/10.3390/nu12103113
- Zhong, C., Miao, M., Che, B., Du, J., Wang, A., Peng, H., Bu, X., Zhang, J., Ju, Z., Xu, T., He, J., & Zhang, Y. (2021). Plasma choline and betaine and risks of cardiovascular events and recurrent stroke after ischemic stroke. The American journal of clinical nutrition, 114(4), 1351–1359. https://doi.org/10.1093/ajcn/nqab199