Diferencias fisiológicas de las lipoproteínas
URL canonica: https://calculadoras.nmn.mx/articulo/diferencias-fisiologicas-lipoproteinas
Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Cardiometabolico
Contenido
Diferencias fisiológicas de las diferentes lipoproteínas y nuevos marcadores de riesgo cardiovascular
- Como se ha descrito en tópicos previos, la función mayor de los lipoproteínas es el transporte de lípidos (colesterol y triglicéridos) a través del organismo, posterior reciclado y procesamiento, principalmente a nivel hepático.
- La lipoproteína LDL (low density lipoprotein) es una de los principales factores de riesgo cardiovascular, por lo que muchos de los objetivos de tratamiento en enfermedades cardiovasculares están basados en la reducción de los niveles de LDL.
- Existen terapias nuevas como las vacunas y anticuerpos contra la proproteína convertasa subtilisina/kexina 9 (PCSK9), las cuales disminuyen los niveles de colesterol LDL. Por su parte, la inhibición por terapia Blanco del Transportador de Ésteres de Colesterol (CETP) incrementa los niveles de HDL y disminuye la apolipoproteína B (factor de riesgo para eventos cardiovasculares), así como la frecuencia de eventos cardiovasculares.1
La lipoproteína-a “Lp(a)” se asocia a un riesgo incrementado de enfermedad cardiovascular. Asimismo, predice eventos cardiovasculares futuros en quienes están recibiendo terapia con estatinas.2 No obstante, no los evita debido a otros factores de riesgo cardiovascular no tan conocidos como la Lp(a), molécula parecida a las LDL unida a un apolipoproteína B con propiedades aterogénicas proinflamatorias y protrombóticas.2
- Un metanálisis realizado a pacientes de 7 ensayos clínicos que evaluaron un desenlace combinado (cardiopatía isquémica fatal o no fatal, evento vascular cerebral o revascularización) a 3 años, determinaron que niveles de LP(a) 30-50 mg/dL tuvieron un riesgo incrementado del 11% y, aquellos de >50 mg/dL, un riesgo del 31% de eventos cardiovasculares.
Las estatinas disminuyen los niveles de colesterol LDL, pero no modifican los de Lp(a) que, aún con terapia de estatinas, tienen mayor riesgo cardiovascular que aquellos con niveles similares de Lp(a) y placebo. La medición de este marcador puede ser de utilidad en pacientes con eventos cardiovasculares sin factores de riesgo tradicionales.2 Otro metanálisis demostró que los niveles séricos de Lp(a) elevados se asocian a un 60% de riesgo de eventualidades cardiovasculares.3
- La medición de estos marcadores no debe ser rutinario a menos que se presenten algunas alteraciones descritas a continuación. La apolipoproteína B es útil para identificar pacientes con riesgo alto de infarto agudo al miocardio que tienen anormalidades lipídicas, pero bajos niveles de LDL.3
- El Programa Nacional Educativo del Colesterol (NCEP) aborda estos marcadores emergentes no tradicionales y los ya conocidos (obesidad, tabaquismo, diabetes, hipertensión, etc), gracias a los cuales se ha concluido que la medición rutinaria de los remanentes de lipoproteína, Lp(a), partículas pequeñas de LDL, subespecies de HDL, apolipoproteína B y apolipoproteina A-I no se recomiendan, a excepción de la medición de Lp(a) en pacientes con alto riesgo de complicaciones cardiovasculares. Esto con el objetivo de disminuir los niveles de LDL.3

- Un estudio prospectivo que incluyó 175,533 pacientes concluyó que la apolipoproteína B se asocia fuertemente al riesgo incrementado de infarto agudo al miocardio. Al omitir factores como la edad, el colesterol o los triglicéridos, surgieron los siguientes resultados: hombres RR 1.33, mujeres RR 1.51.
- También se encontró que la apolipoproteína B (ApoB) se asoció más a los infartos que el colesterol LDL, particularmente en pacientes con niveles normales o bajos de LDL;3 sin embargo, no existen datos de que un manejo más agresivo pueda influir en el desenlace cardiovascular en pacientes con niveles elevados de ApoB o Lp(a).3
- En la actualidad no existen tratamientos dirigidos a la disminución de Lp(a), pero se han utilizado fármacos como niacina, neomicina o estrógenos. En el caso de ApoB pueden responder a estatinas. Pero en la práctica clínica sólo se considera la medición de estos marcadores emergentes únicamente si el paciente ha alcanzado las metas del tratamiento de LDL, ya que se aspira a un control de los factores de riesgo más estrictos.3
Referencias
Referencia(s):
Catapano, A. L. (2018). Atherogenic lipoproteins as treatment targets. Nature Reviews Cardiology, 15(2), 75-76. Recuperado de: https://doi.org/10.1038/nrcardio.2017.221. 2. Le Bras A. (2018). Lipoprotein(a) is an independent predictor of CVD. Nature reviews. Cardiology, 15(12), 727. Recuperado de: https://doi.org/10.1038/s41569-018-0120-y. 3. American Family Physician, Pejic, R., & Jamieson, B. (2007). Which Lipoprotein Measurements Are Clinically Useful? (75). Recuperado de: https://www.aafp.org/afp/2007/0201/p387.html. Consultado el día 03 de Marzo de 2021.