Dislipidemia – Controlar

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Cardiometabolico

Padecimientos

  • Dislipidemia mixta

Contenido

Mantener un buen control de las dislipidemias -es decir, colesterol elevado, triglicéridos elevados o ambos-, es totalmente posible si se hace un esfuerzo cotidiano por coordinar el uso de medicamentos, dieta, ejercicio y las buenas decisiones de los trabajadores de la salud. El aporte que puede hacer la familia también es crucial.

 

Si la dislipidemia es una enfermedad única, el tiempo entre cada consulta lo definirá el médico, pero puede ser una vez al mes, cada 6 meses, o cada año. Si la dislipidemia se acompaña de enfermedad cardiovascular, diabetes u otra enfermedad metabólica, es probable que las consultas sean más frecuentes.

 

Es muy importante que el médico determine si la dislipidemia es un trastorno secundario a otra enfermedad (tabaquismo, diabetes descontrolada, hipotiroidismo, obesidad, síndrome nefrótico, alcoholismo, enfermedades hepáticas, etc.) o una enfermedad primaria. Se tomarán peso, talla, diámetro de cintura o circunferencia abdominal y presión arterial. En la exploración, se buscarán datos de colesterol elevado en los ojos, en los vasos sanguíneos del cuello, se palparán pulsos y superficies extensoras o salientes óseas (lugares donde se suele acumular colesterol en variantes hereditarias). Se auscultará el corazón con el fin de encontrar alguna anormalidad. También se evaluarán los pulsos en las zonas más relevantes del cuerpo: cuello, brazos, muñecas, muslos, piernas y pies.

 

 

Aparte de los estudios necesarios para descartar otras enfermedades, el reporte de laboratorio de los lípidos al menos debe incluir el colesterol total, sus fracciones (LDL, HDL) y los triglicéridos. En variedades poco comunes de dislipidemia, es posible que se calculen fracciones específicas de lípidos o apolipoproteínas, pero será tarea de un endocrinólogo.

 

Una buena proporción de la consulta médica de una persona con dislipidemia es el cálculo del riesgo cardiovascular. Para hacerlo, es crucial saber si hay más personas en la familia con la misma enfermedad, si ha habido infartos en mujeres antes de los 65 años, en hombres antes de los 55 o insuficiencia arterial, historia de angina de pecho, entre otras. Tomando en cuenta lo anterior, la edad, las enfermedades concomitantes y los valores de lípidos, se puede calcular el riesgo cardiovascular (es decir, de sufrir un infarto, evento vascular cerebral o insuficiencia vascular). Hay varios recursos en internet que pueden ser útiles para calcular el riesgo cardiovascular (ver tabla). Todas ellas en mayor o menor medida, toman en cuenta los valores antes mencionados. Con base en el riesgo calculado, el médico determinará su prescripción de dieta, ejercicio o medicamentos. Una buena consulta médica puede predecir un evento potencialmente adverso para implementar medidas oportunamente.