Dislipidemia – Convivir
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Cardiometabolico
Padecimientos
- Dislipidemia mixta
Contenido
El gran reto de combatir las dislipidemias empieza con aceptar la enfermedad con la que se tiene que convivir y hacerle frente. Es difícil convencer a una persona asintomática de realizar cambios relevantes en su vida, pero lo mejor es actuar antes de tener complicaciones. Las intervenciones de salud propuestas por los profesionales (nutriólogos, médicos, enfermeros) son recibidas con limitada convicción puesto que implican esfuerzo. Mejorar la dieta, comenzar a ejercitarse o dejar de fumar son sólo algunas de las actitudes que se sugieren, puesto que está comprobada su efectividad. El primer paso es aprender lo necesario sobre la dislipidemia para ser el principal responsable de su salud.
El tratamiento de las dislipidemias tiene como eje tres grandes aspectos: el régimen alimenticio, el ejercicio y el apego a los medicamentos.
Los médicos cuentan con conocimiento para implementar un programa de nutrición, sin embargo, es ideal acudir a un nutriólogo para que evalúe la mejor forma de adecuar la dieta previa con la dieta propuesta. Los ajustes incluyen disminuir la ingesta de carbohidratos simples (dulces, golosinas), disminuir el consumo de grasas animales, sobre todo las carnes rojas, aumentar las grasas de origen vegetal (aceites de cártamo u oliva), incorporar vegetales verdes a la dieta, fibra y algunas leguminosas. Es de gran importancia dejar el tabaco, ya que todo esfuerzo en ese sentido se reflejará de inmediato en la disminución dramática del riesgo cardiovascular. De la misma forma, debe intentar disminuir el consumo de alcohol al mínimo, ya que eleva los triglicéridos y disminuye los valores de HDL (el colesterol “bueno”).
En cuanto al ejercicio, éste debe hacerse previa valoración médica, de manera gradual, hasta lograr las metas. El tipo de ejercicio que disminuye el riesgo cardiovascular es aquel que representa un esfuerzo constante, como la caminata, el trote, la natación o el ciclismo. El ejercicio que requiere mucho esfuerzo, pero tiene descansos entre series tiende a disminuir los valores de HDL, es por ello que el uso de aparatos de gimnasio o pesas no es ideal para este caso. La meta es acumular al menos 150 minutos de ejercicio a la semana, con descansos máximos de dos días entre sesiones y cada sesión dure al menos 30 minutos. Una vez que usted se adapte al ejercicio, se puede aumentar la intensidad.
La familia puede ser de gran ayuda para cambiar el estilo de vida. Además, usted puede motivar a la familia para que mejoren su dieta, lo acompañen a hacer ejercicio, y eviten tanto el alcohol como el tabaco. Si consume medicamentos, la familia será de apoyo para seguir la prescripción y en muchos estudios se ha relacionado con un mayor cumplimiento de las metas de una vida saludable.
