Dislipidemia: mitos y realidades en la práctica clínica
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Cardiometabolico
Padecimientos
- Dislipidemia mixta
Contenido
A pesar de los avances en la comprensión de las dislipidemias y su impacto en la salud cardiovascular, en la práctica clínica general persisten diversos mitos que pueden limitar un manejo adecuado y oportuno.
Este artículo busca abordar estas percepciones a la luz de la evidencia científica actual, fortaleciendo el abordaje integral de la dislipidemia y promoviendo una práctica clínica más efectiva en la prevención de eventos cardiovasculares.
Mito: sólo se requieren análisis clínicos de los niveles de lípidos en personas mayores.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda analizar los niveles de colesterol una vez entre los 9 y 11 años, y de nuevo entre los 17 y 21 años para niños y adultos jóvenes sin otros factores de riesgos o un historial familiar de enfermedad cardiaca temprana.1
Después de los 20 años, se requieren estudios cada cuatro a seis años en pacientes con riesgo bajo.1
Mito: sólo la gente con sobrepeso u obesidad tiene colesterol alto.
Las personas con cualquier índice de masa corporal pueden tener colesterol alto. Tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de presentarlo.1
Mito: los niveles de colesterol total son los principales predictores de enfermedad cardiovascular.
Casi 3 millones de muertes en el mundo están relacionadas cada año con altos niveles de colesterol, específicamente de baja densidad (LDL-C).2 La evidencia confirma el papel del colesterol como objetivo de tratamiento. Cuanto más bajo y más rápido se puedan tener las cifras de LDL-C, menor es la probabilidad de tener un evento vascular mayor.2
Mito: Suspender el tratamiento con estatinas debido a los efectos adversos.
El tratamiento de la dislipidemia, especialmente con estatinas, ha demostrado ser la piedra angular de manejo y de inmenso beneficio en la prevención de enfermedad vascular aterosclerótica.2
Durante estudios clínicos, la proporción de síntomas referidos al tomar estatinas fueron prácticamente iguales que los referidos al tomar placebo.2
Con datos de pacientes individuales, ni la intensidad de los síntomas al inicio ni el grado de alivio al dejar de tomar comprimidos fue capaz de distinguir entre el uso de estatinas y el de placebo.2
Las estatinas de intensidad moderada y alta pueden aumentar modestamente el riesgo de diabetes tipo 2 en pacientes con un mayor riesgo inicial, especialmente en personas con síndrome metabólico; sin embargo, este se compensa con un riesgo relativo ~aproximadamente 10 veces mayor de beneficio en los principales resultados vasculares.2
Mito: El tratamiento puede ser de corto plazo.
Según el análisis de ensayos clínicos publicado por el Sistema Nacional de Salud española, el tratamiento con estatinas durante un mínimo de 3 años es el tiempo necesario para conseguir beneficios relevantes (una reducción del colesterol LDL superior al 20%).3
Mito: los niveles de colesterol son consecuencia de la dieta y actividad física.
La dieta y la actividad física afectan la colesterolemia, pero no son los únicos factores. El envejecimiento los factores genéticos, o el sobrepeso u obesidad, también pueden afectar los niveles lipídicos, aunque es muy importante seguir una dieta saludable y hacer actividad física de intensidad moderada para reducir el riesgo cardiovascular en conjunto con el tratamiento.1
Referencias
- American Heart Association. Colesterol: Mitos y verdades [Internet]. 2020 [cited 2025 Oct 9]. Available from: https:// www.heart.org/-/media/Files/Health-Topics/Cholesterol/ Cholesterol-Myths-vs-Facts-Spanish.pdf?sc_lang=en
- Escribano D, Miguel S. Estatinas sí, estatinas no: mitos de la dislipemia diabética. Diabetes. 2024;(87):2–7.
- Palomo-Rodríguez R, Ortega-Blanco JA, Pedregal- González M, Serrano-Nogales R. Statin treatment as primary prevention in dyslipidaemic patients older than 75 years. Semergen. 2020 Oct 1;46(7):464–71.