Dismenorrea: Definición, etiología, epidemiología, fisiopatología

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Areas terapeuticas

  • Salud Femenina

Padecimientos

  • Dismenorrea

Contenido

Es el problema más común reportado por las mujeres y de origen ginecológico, por ejemplo: la prevalencia (aprox.) varía del 16 al 81%, incluso hasta un 90%; es un dolor tipo cólico que sucede con la menstruación.

 

Los griegos tenían un término que encapsulaba la definición “menstruación dolorosa” y que hasta el día de hoy pervive: la dismenorrea.

 

Los factores de riesgo asociados son

 

  • Edad
  • Tabaquismo
  • Dietas
  • Índice de masa corporal más alto
  • Depresión, ansiedad
  • Edad más temprana en la menarquia
  • Nuliparidad
  • Flujo menstrual más largo y pesado
  • Antecedentes familiares de dismenorrea
  • Interrupción de las redes sociales

 

La población más vulnerable son las adolescentes, muchas de ellas que padecen dismenorrea son debido a una dismenorrea primaria. El pronóstico es bueno y responden bien a tratamiento con AINE, supresión hormonal o ambos.

 

Los síntomas característicos de la dismenorrea primaria son: color pélvico con o sin irradiación a la espalda o piernas, así como dolor abdominal bajo. Su inicio es a partir de los 12 meses después de la menarca, con un dolor que comienza al mismo tiempo que el flujo menstrual durando entre 8 a 72 horas; también se asocia el dolor bajo de espalda o cabeza, fatiga, náusea, vómito y diarrea.

 

También se asocia con importantes impactos emocionales, psicológicos y funcionales en la salud y ausentismo escolar.

 

La dismenorrea secundaria resulta de patologías pélvicas específicas. Los síntomas incluyen: menorragia, sangrado intermenstrual, dispareunia, sangrado postcoital e infertilidad.

 

Alrededor del 10% de las mujeres jóvenes y adolescentes con dismenorrea tienen dismenorrea secundaria.

 

Y por lo menos dos tercios de las adolescentes con dolor pélvico crónico que no responden a los AINE y a las terapias hormonales serán diagnosticadas con endometriosis

 

 

 

Fisiopatología

 

Dismenorrea primaria. La prostaglandina F (PGF) es el principal contribuyente a la causa de la dismenorrea. El momento del desprendimiento del endometrio, durante el comienzo de la menstruación es cuando las células endometriales liberan PGF. Entonces la prostaglandina (PG) causa contracciones uterinas y la intensidad de los calambres, es proporcional a la cantidad de PG liberadas después del proceso de desprendimiento que comenzó debido a la disminución del aumento hormonal.

 

Cambios en la intensidad del dolor y la dispareunia pueden sugerir endometriosis. Las anormalidades del flujo sugieren adenomiosis o leiomiomatosis. También, una historia de infección de transmisión sexual o leucorrea asociada a dispareunia eleva la sospecha de enfermedad pélvica inflamatoria, por lo tanto, preguntar acerca de traumatismos sexuales también es importante.

 

Un examen pélvico debe ser realizado en adolescentes que han dado inicio a su vida sexual activa por el riesgo de enfermedad pélvica inflamatoria. Un examen pélvico no es esencial para adolescentes con síntomas de dismenorrea primaria y que no han iniciado vida sexual.

 

Sin embargo, si la endometriosis es sospechada, la examinación pélvica y rectovaginal es mandatoria. Ésta tiene una sensibilidad del 76% y una especificidad del 74%, valor predictivo positivo de 67% y valor predictivo negativo de 81%. Los hallazgos son normales en una dismenorrea primaria, pero en la dismenorrea secundaria a endometriosis, los hallazgos incluyen un útero fijo, movilidad uterina reducida, masas anexiales y nodularidad uterosacra. La descarga mucopurulenta es un hallazgo en la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI); al igual que un útero agrandado o asimétrico es característico de la adenomiosis.1

 

El diagnóstico de la dismenorrea primaria es clínico. La laparoscopia está indicada si la etiología permanece incierta después de una adecuada evaluación.1

 

Como el ultrasonido transvaginal tiene una sensibilidad del 91% y 98% de especificidad, además de una tasa alta de certeza diagnóstica para endometriomas ováricos, debe ser realizado en caso de sospecha de dismenorrea secundaria. Del mismo modo, ya que resultan útiles al respecto, deben considerarse tanto la prueba de embarazo, la citología cervical y la biometría hemática completa para descartar neoplasias, como también la resonancia magnética para hallazgos negativos vistos en el ultrasonido transvaginal.

 

El tratamiento para una endometriosis en pacientes adolescentes es una terapia quirúrgica conservadora acompañada de una terapia de supresión hormonal para prevenir la proliferación endometrial. Aquellas pacientes con dolor refractario a estos tratamientos se benefician de un curso de 6 meses de hormona liberadora de gonadotrofinas.

Referencias

Referencia(s):

Osayande, A. S., & Mehulic, S. (2014). Diagnosis and initial management of dysmenorrhea. American family physician, 89 (5), 341–346. 2. Nagy H, Khan MAB. (2020) Dysmenorrhea. StatPearls; enero, 2020. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/ NBK560834/ 3. American College of Obstetricians and Gynecologists. ACOG Committee Opinion No. 760 Summary: Dysmenorrhea and Endometriosis in the Adolescent. (2018). Obstetrics & Gynecology, 132 (6), 1517-1518. Recuperado de: https://doi.org/10.1097/ aog.0000000000002981.