Dismenorrea: Perspectivas contemporáneas

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Padecimientos

  • Dismenorrea

Contenido

A pesar de la alta prevalencia de la menstruación dolorosa, que afecta al 40-90% de las mujeres, aún es una fisiopatología poco entendida.

  • La dismenorrea se divide en primaria y secundaria; la primaria es un dolor menstrual que comienza 2-3 días después de la menarca, sin una causa aparente. Por otro lado, la dismenorrea secundaria es una patología identificable por lesiones uterinas u ováricas que puede iniciar años después de la menarca, 1 o 2 semanas antes de la menstruación, y persistir por múltiples días.1 No obstante, las mujeres con dismenorrea secundaria comparten los mismos síntomas de dolor que las mujeres con dismenorrea primaria.2
     
  • Se han encontrado niveles elevados de prostaglandinas en mujeres con dismenorrea, comparadas con mujeres asintomáticas: tono basal uterino >10 mmHg, presión intrauterina activa >120 mmHg y mayor frecuencia de contracciones uterinas coordinadas y no coordinadas, asociadas con una disminución del flujo sanguíneo y dolor por isquemia miometrial, de acuerdo con los registros Doppler.2
     
  • Existe una elevada sensibilidad en mujeres con dismenorrea alrededor del ciclo menstrual; sin embargo, los estudios clínicos no han mostrado diferencias en la percepción del dolor experimental, isquémico, por calor y estimulado eléctricamente en la piel entre mujeres con dismenorrea y sin dismenorrea.2

 

Tratamiento de la dismenorrea primaria

 

Muchas adolescentes no buscan ayuda para su dismenorrea o están infratratadas, ya que, según registros, se ha reportado una efectividad del 50 % en medidas no farmacológicas, como el descanso, la comida y las preparaciones herbales. Pero es preciso saber que el tratamiento de elección para la dismenorrea primaria son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y pastillas anticonceptivas.3

 

Los AINEs son el tratamiento farmacológico más común, pues son capaces de inhibir la prostaglandina sintetasa y producir alivio de los síntomas en un 75% de las adolescentes; también los inhibidores selectivos de COX-2 son útiles, pero se han reportado efectos adversos. Por otra parte, los progestágenos naturales alivian los síntomas de la dismenorrea sin repercutir en la cap a mineral ósea.

 

Las dosis bajas de pastillas anticonceptivas de estrógeno y progestágeno de segunda o tercera generación son más efectivas que el placebo p ara tratar la dismenorrea, ya que inhibe la ovulación y reduce los niveles de prostaglandinas. Es por eso que se consideran un tratamiento idóneo para la dismenorrea primaria desde su introducción.3 En ese sentido, los fármacos AINEs antes mencionados y las píldoras anticonceptivas son la base del tratamiento para las adolescentes con dismenorrea, seguido de los progestágenos.

 

Cabe mencionar que las píldoras anticonceptivas se reservan para adolescentes mayores que necesitan anticoncepción y en quienes el desarrollo de la densidad ósea ha concluido. Si la dismenorrea no mejora en 6 meses después de los AINEs o píldoras, el diagnóstico de endometriosis debe ser descartado.3

 

Hasta el 25% de las pacientes no tiene un adecuado control del dolor, a pesar de las medidas farmacológicas prescritas.

 

No obstante, existen otras alternativas:

  • Se ha reportado que el magnesio reduce la dismenorrea.
  • Los bloqueadores de canales de calcio inhiben la contracción miometrial.
  • La vitamina E incrementa la producción de prostaciclinas, vasodilatadores uterinos.
  • La vasopresina oral previene la dismenorrea en mujeres jóvenes.
  • Los remedios herbolarios y fitoterapias son populares.
  • El aceite de pescado se utiliza en algunos países.
  • Una dieta baja en grasas vegetarianas se asocia a una reducción en el peso corporal y duración e intensidad de la dismenorrea.3
  • La fisiopatogenia de la dismenorrea primaria se asocia a una concentración elevada de prostaglandinas. Muchos pacientes con este padecimiento no han recibido tratamiento adecuado o han sido infratratados. No obstante, la piedra angular en el tratamiento de este padecimiento es el uso de AINE debido a su acción farmacológica, al inhibir la producción de prostaglandinas. Además, el uso de anticonceptivos de segunda o tercera generación también es efectivo, ya que estos evitan la ovulación y la producción de prostaglandinas.

Referencias

Referencia(s):

  1. Tu F. (2007). Dysmenorrhea: Contemporary Perspectives (XV). Pain: Clinical Updates, vol. 15, No. 8. Recuperado de: https://www.iasppain.org/PublicationsNews/NewsletterIssue.aspx?ItemNumbe... 2. Iacovides, S., Avidon, I., & Baker, F. C. (2015). What we know about primary dysmenorrhea today: a critical review. Human Reproduction Update, 21 (6), 762–778. Recuperado de: https://doi.org/10.1093/humupd/dmv039 3. Sultan, C., Gaspari, L., & Paris, F. (2012). Adolescent Dysmenorrhea. Pediatric and Adolescent Gynecology, 171–180. Recuperado de: https://doi.org/10.1159/000331775