Dolor en la depresión - Depresión en el dolor

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

Desde hace milenios, la interacción entre el dolor físico y la percepción del mundo ha sido observado por filósofos y científicos. Sin embargo, pocos análisis sistémicos relacionan estas dos formas de abordar el tema del dolor desde una perspectiva médica, aunque ahora ya se propone esta complementariedad.1


En décadas recientes, la Asociación Americana de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud introdujeron una taxonomía en el campo de la salud mental como un esfuerzo por clarificar la confusa semántica y terminar con el debate de las enfermedades psiquiátricas. La clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD), actualmente en su cuarta y décima revisión respectivamente, abandonan el término de depresión endógena por una definición más favorable etimológicamente de depresión mayor.1
 

EL DOLOR EN LA DEPRESIÓN
 

La importancia del dolor con síntomas complejos, como son los de la depresión, fueron reconocidos paulatinamente desde hace 70 años.

  • Entre los síntomas vegetativos y somáticos de los trastornos depresivos, el dolor se encierra en un segundo lugar justo después del insomnio.

  • El dolor incluye cefaleas, dolor facial, dolor de cuello y espalda, dolor pélvico, torácico, abdominal y de extremidad. Pueden ocurrir en el 50% de los trastornos depresivos.

  • En algunos casos, el sufrimiento relacionado al dolor domina el cuadro clínico de la enfermedad depresiva y ésta no es reconocida por meses o incluso años.1
     

DEPRESIÓN EN EL DOLOR
 

El reconocimiento internacional del dolor crónico como síndrome llevó a la fundación de la Sociedad Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) en 1973. Desde entonces se ha documentado sistemáticamente las características del dolor agudo, recurrente y crónico, y descubierto las comorbilidades que influencian al respecto, como la depresión, la ansiedad, la ira, el déficit cognitivo, además de varias influencias psicosociales y socioeconómicas.1
 

La depresión es más común entre los pacientes con dolor crónico, que en la población saludable.

La depresión afecta hasta el 87% de los pacientes con dolor crónico.1
 

Adicionalmente, la depresión es la enfermedad mental más común e incapacitante, y ha sido reportada como la tercera causa de carga a la salud mundial. Los estudios clínicos revelan que el dolor crónico a menudo es causado por depresión y que el 85% de los pacientes con dolor crónico es afectado por ella. Los pacientes que tienen dolor crónico y depresión tienen, por lo general, peor pronóstico que aquellos con solo tienen dolor crónico. Ambos están íntimamente relacionados en términos de desarrollo y evolución, y mutuamente ocasionan una severidad y progresión de manera recíproca.2
 

Los mecanismos del dolor crónico y la depresión muestran numerosas vías en común como los cambios en la neuroplasticidad y cambios neurobiológicos. Estas vías que tienen ambos síndromes comparten las mismas regiones cerebrales involucradas en el manejo del estado de ánimo, la corteza insular, la corteza prefrontal, el tálamo, el hipocampo y la amígdala.2
 

Además, existen cambios en la neuroplasticidad: una hipótesis reciente acerca de los mecanismos involucrados en la depresión y dolor crónico sugiere que la depresión puede resultar de una disminución de la biodisponibilidad de los neurotransmisores monoaminérgicos, incluyendo la serotonina, la dopamina y norepinefrina.2
 

El factor del crecimiento neurotrófico derivado cerebral consta de una proteína precursora que puede ser procesada en su forma madura a nivel intracelular o extracelular. Es un componente importante en la regulación de la neuroplasticidad y se han encontrado niveles disminuidos de este factor en pacientes con depresión.2
 

FACTORES INFLAMATORIOS


Se ha encontrado una respuesta inflamatoria a nivel de sistema nervioso central en pacientes con dolor y depresión. Esta respuesta inflamatoria mediada por el dolor afecta el funcionamiento e induce cambios en diversas vías, por ejemplo: en el metabolismo de neurotransmisores, en la función neuroendocrina y la neuroplasticidad.2

  • Como mecanismo protector el cuerpo genera supresión del dolor en respuesta a estímulos estresantes o angustia mental, este fenómeno se conoce como analgesia inducida por estrés. Esta respuesta está mediada por la activación de vías inhibitorias descendentes y áreas similares cerebrales que se activan durante el procesamiento del dolor; por ejemplo, la corteza somatosensorial y la corteza anterior cingulada están activadas durante el estrés.

  • La analgesia inducida por estrés involucra no solo el sistema sensorial, sino circuitos moduladores del estado de ánimo y circuitos cognitivos, ligando la percepción del dolor con el estado de ánimo. Sin embargo, no siempre el estrés suprime el dolor; de hecho, muchas de las veces puede agravarse.3

  • Por otro lado, el estrés inductor de hiperalgesia es un fenómeno que no está del todo comprendido, pero se ha encontrado una activación de vías neuronales facilitadoras del dolor.3

Referencias

Referencia(s):

  1. SINTERNATIONAL ASSOCIATION FOR THE STUDY OF PAIN®. (2005). Pain in Depression - Depression in Pain. Pain: Clinical Updates, Vol. 11, No. 5. Consultado el día 13 de Abril del 2021. Recuperado de: https://www.iasppain.org/PublicationsNews/NewsletterIssue.aspx?ItemNumbe... 2. Sheng, J., Liu, S., Wang, Y., Cui, R., & Zhang, X. (2017). The Link between Depression and Chronic Pain: Neural Mechanisms in the Brain. Neural Plasticity, 2017, 1–10. Recuperado de: https://doi.org/ 10.1155/2017/9724371 3. Fasick, V., Spengler, R. N., Samankan, S., Nader, N. D., & Ignatowski, T. A. (2015). The hippocampus and TNF: Common links between chronic pain and depression. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 53, 139–159. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2015.03.014