Dolor por periimplantitis

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

La enfermedad por periimplantitis se refiere a cambios inflamatorios patológicos que ocurren en el tejido circundante a un implante dental. Se han descrito dos entidades principales: la mucositis periimplantaria y la periimplantitis.
 

La mucositis periimplantaria se define como una reacción inflamatoria de los tejidos blandos circundantes que rodean el implante.
 

La frecuencia de la periimplantitis se reporta entre 5 a 8% para algunos tipos de implantes. Por su parte, un número importante de estudios sugiere que la placa bacteriana anaeróbica puede tener efectos adversos en el tejido periimplante ocasionando periimplantitis.
 

La periimplantitis también resulta de la distribución inadecuada de la presión de masticación del tejido circundante al implante, resultando en un aflojamiento de las estructuras de soporte, infección de tejidos circundantes y posteriormente la aparición de procesos inflamatorios. La falla de un implante dental a menudo es secundaria a una falla en la integración ósea.1
 

Se consideran fallas en el implante cuando:1

  • Se pierde el implante

  • Es móvil

  • Existe pérdida ósea periimplante más de 1 mm en el primer año y más de 0.2 mm después del año
     

La periimplantitis resulta en pérdida ósea y, eventualmente, puede llevar a la pérdida del mismo. Ante esto, el tratamiento óptimo es la regeneración de los tejidos blandos y duros que rodean al implante.
 

Asimismo, las infecciones bacterianas juegan el papel más importante en la pérdida de implantes, siendo que las bacterias asociadas a la periodontitis son las mismas que ocasionan periimplantitis. De este modo, los microorganismos más relacionados a la falla del implante son:

  • Bacterias anaeróbicas gram negativas: Prevotella intermedia, Porphyromonas gingivalis, Aggregatibacter actinomycetemcomitans, Bacteroides forsythus, Treponema denticola, Prevotella nigrescens, Peptostreptococcus micros y Fusobacterium nucleatum.
     

Un tejido sano alrededor del implante mantiene una barrera biológica para algunos de los agentes que ocasionan periimplantitis; además, si es destruido, la contaminación bacteriana se disemina directamente al hueso, conllevando a una destrucción rápida. El estrés (mecanismo excesivo), el pobre diseño del implante y la corrosión pueden ocurrir cuando una estructura de un metal no noble se conecta a un implante de titanio, resultando en otro de los factores relacionados con la periimplantitis.1
 

Otros factores etiológicos son la diabetes mellitus, la osteoporosis, el tabaquismo, el tratamiento prolongado con esteroides, la radiación y la quimioterapia.1
 

Los signos encontrados en la periimplantitis son:

  • Incremento progresivo en la profundidad de sondeo

  • Supuración y exudación del espacio periimplante

  • Sangrado en el sitio de sondeo

  • Apariencia clínica de inflamación de los tejidos (sangrado, hinchazón, cambios de coloración, supuración y acumulación de placa o cálculos)

  • Pérdida progresiva del hueso de soporte en radiografías de seguimiento.
     

Los síntomas asociados a la periimplantitis son:

  • No siempre asintomático

  • Severidad del dolor: típicamente no hay dolor

  • Puede existir dolorimiento o sensibilidad al cepillado o la palpación

  • Linfadenopatía
     

Tratamiento

  • La decisión de una explantación debe basarse en una presencia de movilidad, cantidad de hueso perdido, el diseño de la prótesis, la condición del implante y la preferencia del paciente. Por su parte, la literatura médica recomienda el reemplazo del implante cuando exista movilidad; también cuando existe pérdida ósea de más de 172 de la longitud del implante.3

  • Se deben considerar numerosos factores a considerar cuando se decida salvar o explantar un implante no móvil con periimplantitis, así como los riesgos y beneficios deben evaluarse extensamente. El procedimiento extenso y costoso que involucra llenar el defecto después de la explantación debe ser anticipado y claramente comunicado al paciente. Por otra parte, se deben realizar múltiples intentos de tratamiento si el objetivo es salvar el implante.3

  • Los Profesionales de la Salud oral, tradicionalmente, dejan el acetaminofén y otros AINE para tratar el dolor de leve a moderado, mientras que los opiáceos para el dolor severo; sin embargo, no existe evidencia científica que soporte esta recomendación. De hecho, la evidencia indica que los AINE son superiores y más efectivos en controlar el dolor severo en comparación con los opiáceos; incluso, una mejor opción es la combinación de acetaminofén y AINE, esto en razón del sitio de acción diferente, mostrando un efecto sinérgico analgésico de este abordaje.4

  • A pesar de que los tratamientos actuales han logrado dispositivos que tienen una fácil implantación y son menos invasivos, la prevención de la enfermedad es la medida y tratamiento más efectivo para evitar la periimplantitis.

Referencias

Referencia(s):
 

  1. Prathapachandran, J., & Suresh, N. (2012). Management of peri-implantitis. Dental research journal, 9 (5), 516–521. Recuperado de: https://doi.org/10.4103/1735-3327.104867 2. Hsu, A., Kim JM. (2014). How to Manage a Patient with Peri-implantitis. J Can Dent Assoc, 79:e24. 3. Wang, W. C., Lagoudis, M., Yeh, C. W., & Paranhos, K. S. (2017). Management of peri-implantitis – A contemporary synopsis. Singapore Dental Journal, 38, 8–16. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.sdj.2017.10.001 4. Fonner, A. M., & Reed, K. L. (2017). Strategies for Managing Acute Dental Pain. Decisions in Dentistry, 3(3), 1–6. Recuperado de:https://decisionsindentistry.com/article/strategies-managing-acute-denta...