Efecto de la citicolina en el deterioro del EVC

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Sistema Nervioso Central

Padecimientos

  • Evento vascular cerebral
  • Enfermedad vascular cerebral
  • Evento vascular cerebral (EVC)

Contenido

Se analiza el uso de citicolina intravenosa y su efecto en el deterioro y la discapacidad en el tratamiento del evento vascular cerebral en la fase aguda.

 

El accidente cerebrovascular o Evento Vascular Cerebral (EVC) es una enfermedad multifactorial con muchas causas como la discapacidad o muerte (sobre todo en los países en desarrollo), además de representar una de las principales manifestaciones clínicas. Cada año hay 13 millones de pacientes con ictus (o derrame cerebral); aproximadamente 4,4 millones de ellos murieron en 12 meses (OMS, 2006).

 

 

El EVC ataca a personas en edad reproductiva y ancianos, causando nuevos problemas en el desarrollo de la salud (Adams, et al., 2006).

 

 

Por ejemplo, en Indonesia, el EVC es la principal causa de muerte junto con las cardiopatías y el cáncer (Ministerio de Salud, 2007). Datos del Hospital Nacional de Accidentes Cerebrovasculares, en Bukittinggi, demostraron que, de enero a agosto de 2014, hubo 2,581 casos de EVC, siendo que el 75,86% (54,95% hombres, 45,05% mujeres) fueron accidentes cerebrovasculares isquémicos. En estos datos se apreció que el EVC ocurrió en el rango de edad de 44 a 64 años (43,74%).1

 

 

Por otro lado, pese a que en México no se tiene un registro adecuado de los eventos vasculares cerebrales, la investigación del equipo de Cantú-Brito realizada en 2011 calculó que esta enfermedad afectó en 230 casos por cada 100 mil habitantes mayores de 35 años de edad, (2) y en las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social continúa como la principal causa de incapacidad.3

 

 

Los efectos del EVC

 

 

Los efectos de un evento vascular cerebral dependen de la parte afectada del cerebro, el estado de salud, la edad y personalidad del paciente, así como la gravedad del EVC sufrido.

 

 

Un derrame cerebral puede provocar inestablidad emocional y deterioro de la memoria y corazón (Stroke Foundation, 2005).

 

 

La fisiopatología del EVC también es muy compleja e implica mecanismos de citotoxicidad, vías de inflamación, daño oxidativo, desequilibrio de iones, apoptosis, angiogénesis, neuroprotección y neurorestauración.

 

 

La estrategia de tratamiento para el EVC isquémico se centra más en la reducción de la extensión del daño isquémico y detener la apoptosis celular en los primeros días después del incidente. Hasta ahora, el activador tisular del plasminógeno (r-TPA) es el único medicamento aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos para el tratamiento del EVC isquémico agudo. Sin embargo, su uso es limitado debido a la estrecha ventana terapéutica, y debe contar con requisitos estrictos.

 

 

Los efectos de la citicolina

 

 

La citicolina es un neuroprotector que tiene efectos terapéuticos en varias cascadas isquémicas en casos agudos de EVC isquémico, y eficiencia en una variedad de animales modelos. Como neuroprotector, la citicolina es útil para mejorar tanto la integridad estructural como la función de las membranas de las células nerviosas.

 

 

También se ha estudiado como terapia en el EVC en pacientes, aunque los resultados de la prueba todavía están en debate. Por ejemplo, en 2014 el Formulario Nacional (FORNAS) no incluyó neuroprotectores (citicolina) como una terapia aprobada para una fase aguda del EVC isquémico.

 

 

Por el contrario, en 2016 el equipo de Wahyudi analizó el uso inyectable de citicolina en pacientes con EVC isquémico agudo, para valorar si había diferencias en el nivel de discapacidad contra el grupo sin suplementación.1

 

 

Su investigación fue un diseño de estudio de corte experimental prospectivo en pacientes con este tipo de EVC que cumplían con los criterios de inclusión y exclusión, y se llevó a cabo en el periodo de enero a abril de 2015. En él se evaluó el grado de afectación con NIHSS, el nivel de limitaciones con el Índice de Barthel y el nivel de obstrucción con escala de Rankin modificada.

 

 

La evaluación se llevó a cabo dos veces: antes del tratamiento y después del tratamiento. Se realizó en 50 sujetos que se dividieron en dos grupos: un grupo de control sin suplementación y un grupo de tratamiento con suplemento de citolina inyectable en bolo IV de 2 x 500 mg; los datos demográficos y las características basales no difirieron entre los grupos.

 

 

Los resultados demuestran que existen diferencias en los cambios en el nivel de deterioro. Por un lado, el grupo de control mostró una reducción media de NIHSS de 0,96 ± 1,74, mientras que el grupo de tratamiento mostró una disminución en NIHSS 2,84 ± 1,46 (p <0,05). Hay diferentes niveles de cambio de discapacidad. El aumento del índice de Barthel medio del grupo de control fue de 9,60 ± 11,17 y el del grupo de tratamiento fue de 20,40 ± 13,99 (p <0,05).

 

 

La administración de suplementos de citicolina inyectable en pacientes con EVC isquémico durante la fase aguda del tratamiento mostró mejoría a nivel de deterioro, pero no mostró una diferencia en los cambios en el nivel de discapacidad, por lo que debe tenerse en cuenta cuando se utiliza de manera temprana, ya que puede reducir el deterioro.1

Referencias

Referencia(s):
 

  1. Wahyudi R, Hasmono D, Fitrina R, Armal K. Injected Citicoline Improves Impairment and Disability During Acute Phase Treatment in Ischemic Stroke Patients. Folia Medica Indones. 2016; 51 (4): 245. Recuperado de: doi:10.20473/fmi.v51i4.2854
     
  2. Ramírez-Alvarado Gabriela R, Bernarda T-A. Epidemiología de la enfermedad vascular cerebral en México: Ausencia de registro de las secuelas cognitivas. Rev Mex Neurociencia. 2016; 17 (2): 1-110.
     
  3. Instituto Mexicano del Seguro Social. (2015). Enfermedad Vascular Cerebral. Gobierno de México. Consultado el 25 de marzo del 2021. Recuperado de: http://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/enfermedad-vascular-cerebral