Enfermedad Renal Crónica: detección oportuna de una progresión silenciosa

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Cardiometabolico

Padecimientos

  • Enfermedad renal crónica

Contenido

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) constituye un desafío epidemiológico global, con una prevalencia estimada en aproximadamente 1 de cada 10 adultos a nivel mundial.1

La complejidad se debe a su naturaleza progresiva y a su presentación clínica predominantemente asintomática en las etapas iniciales. Por esto, hasta 90% de los individuos que la padecen aún no han sido detectados.1, 2

Implicaciones del diagnóstico tardío

La ERC se asocia frecuentemente con múltiples condiciones crónicas a largo plazo o multimorbilidad. Las comorbilidades más comunes incluyen enfermedad cardiovascular, hipertensión y diabetes mellitus tipo 2.1

El atraso del diagnóstico se correlaciona con un mayor riesgo de progresión a estadios avanzados (etapas 4/5), insuficiencia renal y un aumento de eventos cardiovasculares fatales y no fatales, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular u hospitalización por insuficiencia cardíaca.1

La importancia de la detección y manejo oportuno

La implementación de estrategias de identificación temprana y un manejo óptimo de la ERC son fundamentales para prevenir complicaciones y atenuar el declive de la función renal.1

Se ha documentado que el inicio temprano del tratamiento, cuando la tasa de filtración glomerular estimada es más alta, podría posponer sustancialmente la necesidad de terapia de reemplazo renal. Por ejemplo, se sugiere que iniciar el tratamiento con una TFGe 75 mL/min/1.73 m2 podría retrasar la insuficiencia renal por aproximadamente 15.3 años.1

Las guías clínicas recomiendan enfáticamente el tamizaje sistemático en poblaciones de alto riesgo para asegurar una intervención oportuna: 2

Los pacientes con diabetes o hipertensión deberán realizar tamizaje anual. Debe considerarse la detección en personas con otros factores de riesgo como: enfermedades cardiovasculares, edad mayor a 60 años, obesidad, exposición a fármacos o sustancias dañinas para el riñón, enfermedades autoinmunes, infecciones sistémicas o urinarias, cálculos renales, cáncer, antecedente de falla renal aguda, reducción de masa renal o antecedentes familiares de ERC.2

La evaluación de la función renal se realiza con la medición de dos marcadores bioquímicos esenciales y el análisis de orina:

Es imprescindible la evaluación conjunta, dado que la focalización exclusiva en uno de ellos podría resultar en la omisión de una proporción significativa de personas con riesgo elevado de progresión.2

La importancia de la detección y manejo oportuno

Las guías de práctica clínica recientes recomiendan el uso de inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (iSGLT2) junto con un inhibidor del sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS) como terapia fundamental para el tratamiento de la ERC, independientemente de la presencia de diabetes tipo 2.1

Los SGLT2i han demostrado ser eficaces en la prevención de la progresión de la ERC y en la reducción de eventos cardiovasculares y renales fatales y no fatales.1

La implementación de estas terapias avanzadas y la identificación oportuna de la ERC, impulsada por un tamizaje sistemático, son esenciales para mitigar la carga de la enfermedad y los costos económicos asociados, que aumentan sustancialmente con la progresión de la gravedad de la ERC.1

 

 

Referencias

  1. Kushner P, Khunti K, Cebrián A, et al. Early identification and management of chronic kidney disease: A narrative review of the crucial role of primary care practitioners. Advances in Therapy. 2024;41(10):3757-70.
  2. Nagib SN, Abdelwahab S, Amin GE, et al. Screening and early detection of chronic kidney disease at primary healthcare: chronic kidney disease at primary care. Clinical and experimental hypertension. 2021;43(5):416-8.