La EPVC inducida por infecciones: Patogénesis y biomarcadores

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Sistema Nervioso Central

Contenido

La enfermedad de pequeños vasos cerebrales (EPVC) es un espectro de síndromes que afectan la microcirculación cerebral. Su patogénesis sigue siendo poco conocida y no existen tratamientos eficaces. La falta de comprensión de sus mecanismos dificulta la prevención y el tratamiento; sin embargo, recientemente el rol de la neuroinflamación se ha convertido en un foco de investigación.1

Figura 1. Rol potencial de la neuroinflamación inducida por infección en la EPVC

Los estados inflamatorios crónicos promueven la adhesión de leucocitos al endotelio vascular, comprometiendo la función endotelial y llevando a la degradación de la BHE (barrera hematoencefálica) y al ensanchamiento del espacio perivascular. Los mediadores inflamatorios activan las células microgliales, amplificando la cascada inflamatoria, lo que puede culminar en lesiones de la sustancia blanca y cambios estructurales vasculares (Figura 1).1

Mecanismos específicos de la EPVC inducida por patógenos:

SARS-CoV-2:

Existen múltiples potenciales mecanismos del SARS-CoV-2 que impactan en la EPVC resumidos en la figura 2.2

Figura 2. Mecanismos posibles del SARS-CoV-2 que impactan en la EPVC

Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH):

Se especula que la EPVC pudiera ser un factor importante que contribuye a la HAND (Desordenes neurocognitivos relacionados al VIH).1

En la infección por VIH, los monocitos son de interés ya que pueden mediar tanto la coagulopatía como la neuroinflamación y pudieran tener un efecto sinérgico sobre la EPVC y el envejecimiento. La transmigración de monocitos CD16+ a través de una BHE alterada puede exacerbar el daño. La activación de monocitos se correlacionó con la activación endotelial (sCD14 e ICAM-1), lo que probablemente contribuye a la transmigración de NCMs y la neuroinflamación.2

Por otro lado, la terapia antirretroviral combinada (cART) puede tener efectos tóxicos en las células endoteliales y microvasculatura lisa cerebral llevando a la degeneración de la pared vascular.1

Otras moléculas de interés incluyen la neopterina, un biomarcador de daño del SNC asociado al VIH, que activa el NF-kB aumentando la expresión de moléculas de adhesión llevando a disrupción del BHE y neuroinflamación. El CD163 soluble (sCD163), un biomarcador de actividad del VIH, se ha relacionado con la EPVC y la disfunción microglial en la hipertensión. La proteína de alta movilidad del grupo B1 (HMGB1), elevada en la infección por VIH, es un factor de riesgo para el deterioro cognitivo.1

Virus de la Hepatitis C (VHC):

La infección por VHC se asocia con manifestaciones extrahepáticas y puede precipitar la afectación de la sustancia blanca, enfermedades inflamatorias del SNC y deterioro cognitivo. El VHC infecta las células endoteliales microvasculares cerebrales (BMECs), aumentando la permeabilidad endotelial y dañando la BHE. La lesión de las arterias pequeñas inducida por el VHC puede deberse a trastornos metabólicos de lípidos y glucosa, una carga inflamatoria elevada y disfunción endotelial.1

Virus Zika (ZIKV):

Las células endoteliales microvasculares del cerebro humano (hBMEC) actúan como reservorios del virus de Zika, lo que permite su liberación basolateral a las neuronas y causa daño neurológico crónico. La persistencia prolongada promueve la EPVC.1

Además, el virus de Zika puede aumentar los niveles de citocinas inflamatorias (IL- 6 e IL-8), quimiocinas (CCL5 y CXCL10) y moléculas de adhesión celular (CAM), lo que finalmente provoca la infiltración de células inmunitarias y neuroinflamación en el sistema nervioso central.1

Sífilis

La inflamación vascular de la neurosífilis lleva a estenosis de los vasos sanguíneos lo que pudiera explicar las manifestaciones tempranas de la misma y el mayor riesgo de un EVC isquémico. La lipoproteína Tp0751 del Treponema pallidum afecta las células endoteliales vasculares cerebrales, interrumpiendo las uniones estrechas de la BHE y estimulando la producción de IL-6. Los niveles elevados de subunidad ligera de neurofilamento (NF-L) y subunidad pesada de neurofilamento fosforilada (pNF-H) en el LCR son biomarcadores de daño neuronal y se han encontrado en concentraciones elevadas en estos pacientes.1

Microbiota

La disbiosis intestinal puede aumentar el riesgo de enfermedades cerebrovasculares a través de diversos mecanismos. Estos incluyen la activación inmunitaria, la desregulación lipídica y la hiperactividad plaquetaria (mediada por TMAO, PAGln y PAGly), que no solo desencadenan la aterosclerosis, sino que también exacerban la enfermedad cerebrovascular.1

Existe una estrecha asociación entre las bacterias orales y la enfermedad periodontal; el conocimiento actual sugiere que la enfermedad periodontal puede inducir enfermedad de los vasos pequeños cerebrales y que el infarto lacunar puede estar relacionado con la enfermedad periodontal.1

Conclusiones

La respuesta inflamatoria crónica tras la infección, a menudo sutil o asintomática, se pasa por alto con facilidad, lo que lleva a subestimar su impacto a largo plazo en el organismo. Investigar el papel de las infecciones en la ECVS tiene un potencial considerable y una gran relevancia clínica.1

 

 

Referencias

  1. Song J, Wang Y, Xie Z, et al. Review of the mechanism of infection induced cerebral small vessel disease. Frontiers in Immunology. 2025;16:1594891.
  2. Singh MV, Uddin MN, Covacevich Vidalle M, et al. Non-classical monocyte levels correlate negatively with HIV-associated cerebral small vessel disease and cognitive performance. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology. 2024;14:1405431.