Funciones ejecutivas en los niños: ¿cómo funcionan y cómo ayudar?
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Sistema Nervioso Central
Contenido
Las funciones ejecutivas se refieren a un conjunto de habilidades, la cuales engloban tanto la capacidad de diseñar un plan y lograr objetivos, ayudar a desarrollar el autocontrol, así como mantenerse atento y enfocado a pesar de las distracciones, entre otras.1 Resulta parecido a un sistema de control del tráfico aéreo que ayuda a diseñar planes de diferentes rutas de despegue y aterrizaje que sean seguras.
Las funciones ejecutivas o «habilidades ejecutivas» ayudan a nuestro cerebro a priorizar tareas, filtrar distracciones y controlar impulsos.1
Nuestros genes proveen la “huella dactilar” para el aprendizaje de estas habilidades, pero éstas se desarrollan a través de experiencias y práctica. El desarrollo de estas habilidades ocurre en la infancia cuando los bebés aprenden a prestar atención. La relación con el cuidador es particularmente importante en este estadio. Algo tan sencillo como jugar a esconder el rostro con las palmas puede ayudar a trabajar tempranamente la memoria y el autocontrol, ya que el bebé anticipa la sorpresa.1
Estas habilidades se desarrollan típicamente entre la edad de 3 a 5 años, seguido de otro pico durante la adolescencia y en la edad adulta joven. Toma un largo tiempo practicarlas y desarrollarlas, pero mantienen su crecimiento y mejoría durante toda la niñez.1
El desarrollo de las funciones ejecutivas en el niño beneficia a todos.1
Un incremento en la competencia de las funciones ejecutivas de los niños y adolescentes permite que planeen y actúen de una manera que los volverá buenos estudiantes, ciudadanos y amigos.1

Su beneficio consiste en varios puntos; por ejemplo, los niños pueden irse desarrollando como adultos capaces de realizar una multitud de tareas, así como en la convivencia familiar, las actividades a realizar en un empleo, la educación continua y actividades sociales.1
Incluso en la salud también resulta benéfico este desarrollo; por ejemplo, en personas con fuertes funciones ejecutivas, ayuda en el apego a hábitos saludables y en la reducción del estrés.1
Entre más sea la inversión de la sociedad en construir las funciones ejecutivas en los niños, se obtendrán grandes dividendos en el futuro.1
Cuando los niños tienen las oportunidades de desarrollar las funciones ejecutivas y las habilidades de autorregulación, los individuos y la sociedad experimentan beneficios a largo plazo.
Estas habilidades son cruciales para el aprendizaje y el desarrollo, pues permiten desarrollar un comportamiento positivo y seleccionar opciones saludables para nosotros mismos y nuestras familias.2

Las funciones ejecutivas y las habilidades de autorregulación dependen de tres funciones cerebrales: memoria de trabajo, flexibilidad mental y autocontrol. Estas funciones están altamente interrelacionadas, y la aplicación exitosa de las habilidades ejecutivas requiere operar en coordinación con las otras dos.2
La memoria de trabajo
- Se encarga de retener y manipular distintas piezas de información en cortos periodos de tiempo.2
La flexibilidad mental
- Ayuda a mantener o cambiar la atención en respuesta a diferentes demandas o aplicar diferentes reglas en un contexto diferente.2
El autocontrol
- Permite establecer las prioridades y resistir a acciones impulsivas o respuestas.2
Los niños no nacen con estas habilidades, pero si nacen con el potencial para desarrollarlas.2
Los ambientes que promueven el crecimiento y que estimulan la práctica son necesarios para desarrollar las habilidades. Por lo tanto, hay que proveer el soporte necesario para el niño en casa. Los adultos pueden facilitar el desarrollo de las funciones ejecutivas en el niño estableciendo rutinas, modelos de comportamiento social, creando y manteniendo relaciones estables confiables y de soporte.

También es importante para el niño ejercite sus habilidades en desarrollo a través de actividades que estimulen la creatividad en el juego y en las conexiones sociales, así como aprender a lidiar con el estrés y realizar ejercicio vigoroso. Con el tiempo deben proveerse oportunidades para que el niño en desarrollo pueda realizar acciones propias con una disminución en la supervisión del adulto.2
Las funciones ejecutivas son parte fundamental del desarrollo neuropsicológico y social del niño; para ello, el niño debe ejercitar sus habilidades a través de juegos que estimulen su creatividad y las conexiones sociales, así como aprender a lidiar con el estrés y realizar ejercicio vigoroso. De este modo, no solo se muestran beneficios en el individuo, sino en la sociedad al generar buenos ciudadanos.
Referencias
Referencia(s):
- Center on the Developing Child. (2020). What Is Executive Function? And How Does It Relate to Child Development? Harvard University. Consultado el 10 de mayo de 2021. Recuperado de: https://developingchild.harvard.edu/resources/what-is-executive-function... 2. Center on the Developing Child. Executive Function & Self-Regulation. (2020). Harvard University. Consultado el 10 de mayo de 2021. Recuperado de: https://developingchild.harvard.edu/science/key-concepts/executive-funct...