Importancia del manejo del dolor infantil

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Padecimientos

  • Dolor infantil

Contenido

El dolor en pacientes pediátricos es un problema de salud relevante que, si no se maneja adecuadamente, puede generar consecuencias adversas tanto a corto como a largo plazo. La falta de un control efectivo del dolor en la infancia puede influir en el desarrollo neurobiológico, emocional y conductual del niño, con impactos que pueden persistir hasta la adultez.1

La Asociación para el Estudio del Dolor define a éste como una experiencia sensorial y emocional desagradable vinculada a un daño tisular real o potencial.2 En la década de 1960, prevalecía la creencia errónea de que los recién nacidos no podían percibir dolor, ya que se pensaba que los tractos y fibras nerviosas no estaban completamente desarrollados al nacer, lo que se interpretaba como una mayor tolerancia al dolor.3

Sin embargo, desde los años 80, diversos estudios neurofisiológicos han demostrado que las vías para la percepción del dolor están presentes y plenamente desarrolladas incluso antes del nacimiento.3 No obstante, el manejo del dolor en la población pediátrica representa un desafío para los profesionales de la salud debido a la subjetividad de la percepción del dolor y la incapacidad del niño para comunicarlo, la dificultad en la evaluación y el desconocimiento de la seguridad de los analgésicos en esta población etaria.4

Desarrollo de las vías y transmisión del dolor

Desde el nacimiento, los receptores y las vías responsables de la transmisión y procesamiento del dolor se encuentran presentes, ya que estas estructuras y mecanismos se desarrollan y maduran durante la gestación:

Los primeros receptores cutáneos para el dolor se encuentran desde la séptima semana de gestación, casi al mismo tiempo que comienza el desarrollo del neocórtex fetal en la octava semana, área clave para la integración de la percepción del dolor.3

Para la semana 20, se han desarrollado otros receptores cutáneo-mucosos, y hacia la semana 30 de gestación se inicia la mielinización de las vías del dolor en el tronco encefálico, el tálamo y los tractos nerviosos espinales, un proceso que se culmina aproximadamente en la semana 37.3

Importante: Aunque la mielinización insuficiente no impide la transmisión del estímulo doloroso, sí hace que esta sea más lenta. El sistema nervioso periférico se considera funcional a partir de la semana 20 postconcepcional. La transmisión y respuesta al dolor son el resultado de un sistema complejo que involucra diversos mecanismos neuroendocrinos, los cuales incluyen tanto efectos de sobreestimulación como de inhibición.5

En recién nacidos a término y prematuros, muchos de los mecanismos inhibitorios aún no están completamente maduros, lo que puede generar respuestas fisiológicas y hormonales desproporcionadas frente a un mismo estímulo doloroso, en comparación con niños mayores o adultos, es decir, a menor edad gestacional del paciente, menor es el umbral del dolor.5

Escalas para la valoración del dolor

La evaluación y manejo adecuado del dolor es una parte fundamental de la atención pediátrica. Es esencial indagar sobre la localización, tipo, duración, frecuencia, intensidad, irradiación y síntomas asociados, así como los factores que lo agravan o alivian. No existe un único instrumento para evaluar el dolor, sino que se han descrito diversas herramientas y escalas utilizadas por el personal médico en las instituciones de salud. Estas incluyen la observación de expresiones faciales, el llanto, la rigidez de las extremidades, y mediciones de ritmo cardiaco, respiratorio y presión arterial.6

Sin embargo, existen escalas que pueden ser empleadas por personal no médico, como la escala visual análoga, que consiste en una serie de caras con expresiones faciales distintas, donde se le solicita al paciente que señale la cara que corresponde a la intensidad del dolor experimentado (Figura 1).6

Figura 1. Escala Visual Análoga del Dolor: Se le pide al paciente señalar la intensidad del dolor según la cara correspondiente.

Efectos a corto y largo plazo del mal manejo del dolor en el infante

La inadecuada analgesia en la infancia puede inducir estrés fisiológico, manifestado por un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como de la presión arterial, la hiperglucemia y el consumo de energía y oxígeno.1 Además, el dolor mal controlado puede alterar los patrones de sueño y reducir el apetito, lo que impacta negativamente en el crecimiento y desarrollo del niño. También puede generar irritabilidad, ansiedad y miedo a futuros procedimientos médicos, dificultando intervenciones posteriores.3

El dolor persistente activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, provocando inmunosupresión y aumentando el riesgo de infecciones.3 En recién nacidos prematuros, el riesgo de daño neurológico es aún mayor, ya que el incremento de la presión intracraneal puede favorecer la aparición de hemorragia intraventricular o isquemia cerebral. Además, al actuar como un factor de estrés prolongado, el dolor puede suprimir el sistema inmunológico, aumentando aún más la vulnerabilidad a infecciones.2

A largo plazo, diversas investigaciones sugieren que la exposición al dolor en las primeras etapas de vida puede amplificar la respuesta emocional y funcional ante estímulos dolorosos futuros, incrementando la predisposición al dolor crónico en la edad adulta.2 El dolor infantil mal tratado se ha relacionado con una mayor incidencia de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático en etapas posteriores de la vida. Asimismo, el dolor crónico se ha asociado con la muerte neuronal en diversas áreas del cerebro, como el hipotálamo, el tálamo, el hipocampo y la corteza cerebral.5

 

 

 

Referencias

  1. Carrasco-González MI, Guerrero-Díaz AC, Sosa-Sánchez K. Evaluación y tratamiento de dolor en el paciente pediátrico hospitalizado. Rev Mex Pediatr. 2023;90(5):203-10.
  2. Ortiz L, de Noriega I. Diagnosis and management of paediatric pain. An Pediatr (Barc). 2019;91(2):71-2.
  3. Pabón-Henao T, Pineda-Saavedra LF, Cañas-Mejía OD. Fisiopatología, evaluación y manejo del dolor agudo en pediatría. Salutem Scientia Spiritus. 2015;1(2):25-37.
  4. Barcens Fernandez E. Manejo del dolor pediátrico en el centro de salud. Rev Pediatr Aten Primaria Supl. 2014;(23):37-43.
  5. García Herrero MA, González Alguacil E, Antúnez Segura AL. Manejo del dolor en Atención Primaria. En: AEPap, editor. Curso de Actualización Pediatría 2017. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2017. p. 385-96.
  6. Jiménez-Hernández GE, Bula-Romero JA, Sánchez-Caraballo ÁA, Peña-Zuluaga ME. Escalas para valoración del dolor neonatal: Una revisión integrativa. Rev Cuidarte. 2023;14(2): e2760.