Importancia del sueño en el cuidado de la Salud cardiovascular

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Cardiometabolico

Contenido

El exceso de falta de sueño está ligado a enfermedad cardiovascular, procesos proinflamatorios y protrombóticos.

El sueño es responsable de múltiples funciones reguladoras y de mantenimiento en la fisiología humana. Los mecanismos específicos de estas funciones y su relación con procesos fisiológicos han ganado atención en años recientes.1

Las horas recomendadas de sueño son de 7 horas mínimo como parámetro saludable.

 

Adultos entre 20-39 años y 40-59 años reportan dormir menos de 7h (37% y 40.3%, respectivamente) que aquellos con 60 años (32%). La duración del sueño y la mortalidad están asociados en forma de “U”, donde el más bajo riesgo se observa en aquellos que duermen entre 7 y 8 horas, y el riesgo de mortalidad incrementa con desviación en cualquier extremo. Los mecanismos de esta relación no están completamente definidos, pero la corta duración del sueño se ha ligado con enfermedades crónicas cardiovasculares, así como un elevado índice de masa corporal y riesgo de obesidad, hipertensión, accidentes, hipercolesterolemia, ataques cardíacos y enfermedad vascular cerebral (EVC).1

En Holanda, el estudio de Hoevenaar-Bloom, con seguimiento a 12 años en 20,432 hombres y mujeres, encontró que los individuos que dormían 6 horas o menos tenían un 15% más de riesgo de enfermedad cardiovascular y mayor riesgo de enfermedad coronaria hasta un 23%, comparado con las personas que dormían 7-8 horas diarias.1

Cuando se comparó la calidad del sueño, se observó que aquellas personas con un sueño de corta duración y baja calidad tuvieron un riesgo de enfermedad cardiovascular (63%) y enfermedad coronaria (79%) que aquellos con duración normal y buena calidad de sueño.1

 
Los patrones alterados del sueño también se encuentran ligados al estilo de vida y están relacionados con un índice de masa corporal más elevado y con la obesidad.

Sobre lo anterior, un posible mecanismo se explica a través de las hormonas leptina y grelina. Por un lado, la leptina se secreta en las células adiposas y actúan en el hipotálamo, inhibiendo el hambre y regulando el apetito; en el laboratorio, la deprivación del sueño disminuye la secreción de leptina.1 Por otro lado, la grelina es un neuropéptido producido en el tracto gastrointestinal: actúa en células hipotalámicas para incrementar el apetito y se ha demostrado su incremento en estados de deprivación del sueño en estudios de laboratorio. Esta interacción hormonal puede llevar a patrones dietéticos que generan un desbalance energético a través de la estimulación del apetito, lo cual puede predisponer a obesidad y enfermedades cardiometabólicas.1

 

Una variedad de factores de riesgo han sido vinculados al sueño insuficiente, como la falta de empleo, consumo elevado de alcohol o tabaquismo activo. Además, el sueño conduce a una disfunción cognitiva y una atención reducida.1 Otros autores han encontrado que la duración autoreportada del sueño se asocia con el riesgo de depresión, aunque también sucede lo mismo con las personas que duermen mucho (o sea, más de 8 horas).1

La inflamación es un mecanismo bien conocido para el riesgo cardiovascular y puede estar ligado a la falta de sueño. Esta deprivación del sueño se asocia a una inflamación incrementada; al respecto, los procesos proinflamatorios que desencadenan el proceso de aterosclerosis, como el factor de necrosis tumoral, la interleucina 1, interleucina 6, interleucina 17, proteína C reactiva y las moléculas de adhesión, han demostrado estar incrementados en la deprivación del sueño.1

En el estudio Alameda County (con seguimiento a 9 años), se investigó el riesgo de mortalidad asociado a diferentes patrones de sueño, encontrando que los hombres que dormían 6 horas o menos, o 9 horas o más, tenían 1.7 más veces de riesgo de muerte que las personas con un sueño de 7 a 8 horas. Por su parte, en 6 años de observación, los hombres que dormían menos de 4 horas al día tuvieron 2.8 mayor riesgo de muerte, comparados con aquellos que dormían 7 a 8 horas.2

La duración del sueño igual o menor a 5 horas por noche se asoció a un riesgo incrementado de hipertensión arterial en sujetos entre 32 y 59 años.2

 

Una duración corta de sueño impuesta en un grupo de sujetos saludables incrementa el tono simpático y eleva la presión arterial, por lo que esta elevación sostenida, ocasionada por un corto sueño, puede conducir a eventos cardiovasculares adversos.2

 
Comparado con las personas que duermen 7 a 8 horas al día, los sujetos que duermen 5 horas o menos tienen un riesgo 2.5 veces mayor y 1.6 veces más para diabetes mellitus e intolerancia a los carbohidratos.2
 

Estudios recientes han demostrado que la disregulación de la secreción de melatonina puede estar asociada a hipertensión e intolerancia a los carbohidratos.

 
Imagen adaptada de: Chaudhary, R., Garg, J., Shah, N., & Sumner, A. (2017). PCSK9 inhibitors: A new era of lipid lowering therapy. World journal of cardiology, 9(2), 76–91.

El sueño es importante para regular los procesos fisiológicos normales, la falta o exceso de este se ha ligado a enfermedades cardiovasculares, principalmente por el incremento del tono simpático y por el incremento de actividad proinflamatoria. De manera reciente se ha descrito que, en la evaluación de scores de riesgo cardiovascular, incluir las horas y patrones del sueño tiene una asociación mayor con la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, por lo que la incorporación del sueño en medidas o scores de salud cardiovascular puede mejorar la predicción de este riesgo.

Referencias

  1. Grandner, M. A., Alfonso-Miller, P., Fernandez-Mendoza, J., Shetty, S., Shenoy, S., & Combs, D. (2016). Sleep. Current Opinion in Cardiology, 31(5), 551–565. Recuperado de: https://doi.org/10.1097/hco.0000000000000324
  2. Nagai, M., Hoshide, S., & Kario, K. (2010). Sleep duration as a risk factor for cardiovascular disease- a review of the recent literature. Current cardiology reviews, 6(1), 54–61. Recuperado de: https://doi.org/10.2174/157340310790231635
  3. Makarem, N., Castro-Diehl, C., St-Onge, M. P., Redline, S., Shea, S., Lloyd-jones, D. M., Ning, H., & Aggarwal, B. (2020). Abstract 36: The Role of Sleep as a Cardiovascular Health Metric: Does It Improve Cardiovascular Disease Risk Prediction? Results From The Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis. Circulation, 141(Suppl_1). Recuperado de: https://doi.org/10.1161/circ.141.suppl_1.36