Nefroprotección por Antagonistas del Receptor de Angiotensina

URL canonica: https://calculadoras.nmn.mx/articulo/nefroproteccion-antagonistas-receptor-angiotensina-0

Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Cardiometabolico

Contenido

Artículo que aborda la fisiopatogenia de la angiotensina II en la enfermedad renal crónica y el uso de ARA para prevención y tratamiento.

  • La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es una de las principales complicaciones de la diabetes e hipertensión arterial; se calcula que la prevalencia de la enfermedad renal crónica 1 - 4 (definida como una tasa de filtración glomerular) incrementó de 10 a 13% entre 1988 y 1994 a 1999–2004. El tratamiento oportuno y agresivo en etapas tempranas evita la progresión de la enfermedad hacia sus estadios finales, donde se requerirá trasplante renal o terapia dialítica para disminuir la mortalidad asociada a una enfermedad renal crónica terminal.1
  • La proteinuria, junto con la albuminuria y sus variantes (microalbuminuria y macroalbuminuria), son marcadores pronósticos de la disfunción renal. Los beneficios de los ARA van más allá de la disminución de la presión arterial, uno de los mecanismos descritos en la nefroprotección es su acción en los receptores de angiotensina II AT1, el cual, al ser bloqueado, disminuye la progresión de la enfermedad renal.2
  • La angiotensina II está presente fisiopatológicamente en la enfermedad cardiovascular y la enfermedad renal crónica. Existen dos receptores de angiotensina II, de los cuales el de importancia médica es el AT1. Estos son abundantes en las arteriolas eferentes de las nefronas; al actuar la angiotensina II en su receptor AT1 inducen vasoconstricción, incremento de la presión capilar glomerular, incrementando la filtración y, posteriormente, induciendo microalbuminuria.2

 

La enfermedad renal crónica se debe a la pérdida continua de las nefronas con una regeneración renal reducida, daño microvascular, inflamación, estrés oxidativo y fibrosis. Sobre esto, múltiples vías metabólicas están involucradas, entre ellas la activación de factores de transcripción, así como la secreción de factores proinflamatorios y profibróticos.

 

Muchas de estas vías forman parte de la vía de señalización del receptor de angiotensina II AT1.

 

Por lo tanto, los ARA, por bloqueo del receptor AT1, inhiben la unión de angiotensina II y bloquean la autoactivación del receptor (véase tópico Cardioprotección por ARA), ocasionando una vasodilatación de las arteriolas eferentes y disminuyen la presión arterial e intraglomerular, así como la proteinuria.2

  • El incremento en la incidencia de la ERC se atribuye a padecimientos como la obesidad, diabetes e hipertensión
  • Existe una interacción directa entre la enfermedad renal y las enfermedades cardiovasculares (ECV), ya que ambas comparten los mismos mecanismos fisiopatológicos. Al respecto, muchos de los pacientes con ERC fallecerán de ECV como aquellos pacientes con ECV que muestran varios grados de ERC. La microalbuminuria ahora es un marcador tanto de enfermedad renal como también un predictor de mortalidad cardiovascular. Otro marcador de mal pronóstico es la hipertensión, la cual es un potente predictor de mal pronóstico cardiovascular.1

 

  • Un control estricto de las cifras de tensión arterial en pacientes con diabetes o hipertensión (<130/80) está indicado en múltiples guías clínicas. De este modo, los agentes antihipertensivos utilizados para nefroprotección, que actúan en el eje Renina-Angiotensina- Aldosterona (RAS), son los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los antagonistas del receptor de angiotensina (ARA).1

 

Evidencia clínica

 

Existen numerosos estudios clínicos que evalúan el uso de ARA en la nefroprotección, sobre todo en pacientes con diabetes mellitus 2 y enfermedad renal crónica con diferente severidad.1

 

Nefroprotección en pacientes sin diabetes

 

El estudio JLIGHT (Renal Protection in Hypertensive patients) evaluó el efecto de losartán 25-100 mg en comparación con amlodipino 2.5-5 mg por 12 meses; ambos fueron igualmente efectivos para disminuir la presión arterial, pero sólo losartán mostró

una reducción en la tasa de excreción de proteinuria (>2 gr en 24 horas) del 47.9%.1

 

 

La hipertensión sistólica aislada es otro marcador de mal pronóstico en la ECV.

 

Por su parte, el estudio Angiotensin II Receptor Antagonist Micardis in Isolated Systolic Hypertension (ARAMIS) analizó la reducción media de la tasa de excreción de proteinuria, observando que en la semana 6 fue de 14.1% en el grupo de telmisartán vs. 1.1% en el grupo de hidroclorotiazida.1

 

Microalbuminuria

 

El estudio IRMA2 (Multinational double blind randomized Irbesartan in Patients with Type 2 Diabetes and Microalbuminuria) evaluó si los ARA pueden disminuir o prevenir el desarrollo de nefropatía diabética en pacientes con hipertensión, diabetes mellitus 2 y microalbuminuria persistente, comparado con otros antihipertensivos (a excepción de IECA).

 

 

Los pacientes recibieron placebo, irbesartán 150 y 300 mg.

 

El desenlace primario de la tasa de excreción de albuminuria (>200 mcg/min) fue de 14.9%, 9.7% y 4.2%, respectivamente. Aunque se logró mayor restablecimiento de la normoalbuminuria en pacientes que recibieron 300 mg de irbesartán.1

 

El estudio MARVAL (Micro Albuminuria Reduction with Valsartan study) utilizó valsartán 80 mg o amlodipino 5 mg por 24 semanas; el desenlace primario fue el cambio en la tasa de excreción de albuminuria. Además, las reducciones fueron de 44% y 8% con valsartán

y amlodipino (p<0.001); mientras que el 29.9% de los pacientes restablecieron la normoalbuminuria versus solo el 14.5% del grupo de amlodipino.1

 

Diabetes y macroalbuminuria

 

El estudio RENAAL (Reduction of Endpoints in non insulin dependent Diabetes Mellitus with Angiotensin II Antagonist Losartan) consistía en un estudio doble ciego con 1,513 pacientes que recibieron placebo (losartán 50-100 mg) agregados a la terapia antihipertensiva convencional. Aquí se tuvo una reducción del riesgo de duplicación de creatinina del 16% y también se asoció a una reducción de proteinuria del 30%.1

 

Diabetes y proteinuria

 

En el estudio IDNT (Irbesartan Nephropathy Trial) se aleatorizaron a 300 mg de irbesartán o 10 mg de amlodipino (o placebo) pacientes con hipertensión, diabetes mellitus 2 y proteinuria (mínimo de 900 mg/día); el objetivo primario fue un desenlace compuesto: enfermedad renal crónica terminal, muerte o duplicación del valor de creatinina. El uso de ARA se asoció a una disminución del riesgo de desenlace compuesto por 20% comparado con placebo y 23% comparado con amlodipino.2

Referencias

Referencia(s):

 

  1. Schmieder, R. E., Ruilope, L.-M., & Barnett, A. H. (2011). Renal protection with angiotensin receptor blockers: where do we stand. Journal of Nephrology, 24(5), 569-580. Recuperado de: https://doi.org/10.5301/jn.2011.6445 
     
  2. Galle, J. (2008). Reduction of proteinuria with angiotensin receptor blockers. Nature Clinical Practice Cardiovascular Medicine, 5(S1), S36-S43. Recuperado de: https://doi.org/10.1038/ncpcar- dio0806 
     
  3. Ruiz-Ortega, M., Rayego-Mateos, S., Lamas, S., Ortiz, A., & Rodrigues-Diez, R. R. (2020). Targeting the progression of chronic kidney disease. Nature Reviews Nephrology, 1(1), 1-20. Recuperado de https://www.nature.com/articles/s41581-019-0248-y