Neuropatías periféricas agudas Diagnóstico
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Analgesía
Contenido
La neuropatía periférica es uno de los problemas neurológicos más comunes encontrados por los médicos familiares. Puede clasificarse clínicamente de acuerdo con el patrón anatómico de los síntomas presentados y, si es necesario, según los resultados de estudios electrodiagnósticos para enfermedades axonales y desmielinizantes.1

Los nervios periféricos constan de fibras nerviosas motoras, sensoriales y autonómicas.1
Es importante diferenciar la neuropatía periférica de otros trastornos con presentaciones similares e identificar y abordar posibles causas.1
La prevalencia de la polineuropatía crónica simétrica se estima en un 8% en personas mayores de 55 años.2
El objetivo del clínico es determinar la etiología de la polineuropatía para ayudar a guiar el tratamiento.2

El diagnóstico y tratamiento tempranos de ciertos tipos de polineuropatía pueden prevenir un empeoramiento adicional de los procesos neuropáticos o incluso revertir los déficits neurológicos de los pacientes y permitirles volver a su nivel neurológico inicial.2
Desafortunadamente, cuando se diagnostica una polineuropatía tratable tarde en el curso, después de que ha ocurrido una pérdida axonal significativa, los déficits neurológicos pueden ser irreversibles. Incluso las neuropatías hereditarias son importantes de diagnosticar de manera temprana, ya que ahora existen terapias modificadoras de la enfermedad, como en el caso de la amiloidosis hereditaria transtirretina neuropática (también conocida como «polineuropatía amiloide familiar»).2
Existen cientos de causas de neuropatía periférica, por lo que encontrar la etiología puede llevar varias visitas a la clínica.2
El diagnóstico temprano de la neuropatía hereditaria con predisposición a la parálisis por presión (HNPP) es importante para que los pacientes y los anestesiólogos puedan ser advertidos sobre los riesgos de la inmovilidad prolongada y la presión en los nervios periféricos.2
El diagnóstico de la neuropatía periférica no siempre es sencillo. De hecho, no es raro descubrir la presencia de radiculopatía lumbosacra bilateral o incluso mielopatía cervical en pacientes referidos para la evaluación de neuropatía periférica.2
En ocasiones, los pacientes con esclerosis múltiple pueden presentar desequilibrio al caminar y entumecimiento en los pies.2
Cuando se enfrenta a un paciente con entumecimiento simétrico de los pies, con o sin entumecimiento de las manos, es necesario asegurarse de que los síntomas del paciente se deben a neuropatía periférica antes de emprender una búsqueda exhaustiva de su etiología.2
Incluso los pacientes con neuropatía periférica conocida pueden desarrollar nuevos síntomas no relacionados con ella y presentar múltiples etiologías.2
Examen físico
El examen físico debe incluir un examen neurológico completo, pruebas de los nervios craneales, oftalmoscopia, evaluación de fasciculaciones musculares (a menudo evidentes en la lengua) y evaluación del volumen y tono muscular.1

Se debe considerar una enfermedad sistémica subyacente si hay cambios nuevos en la respiración o en la función cardíaca, erupciones cutáneas o lesiones cutáneas, y linfadenopatía.1
La asimetría y la distribución no anatómica merecen consideración de etiologías psicogénicas o diagnósticos menos comunes, los cuales incluyen vasculitis, mixedema, artritis reumatoide, sarcoidosis o infiltración neoplásica.1

Los signos de neuropatía de larga duración, como atrofia de la pantorrilla, dedos en martillo y pie cavo, deben generar preocupación por las neuropatías hereditarias.1
En hasta el 50% de los casos, la causa de la neuropatía periférica puede no identificarse con la historia y el examen físico, especialmente si los síntomas son leves. Es posible que se necesiten pruebas físicas adicionales para ciertas poblaciones de pacientes de alto riesgo, como aquellas con diabetes.1
Combinar pruebas de sensación vibratoria (con un diapasón de 128 Hz) y pruebas sensoriales (con un monofilamento de Semmes-Weinstein de 10 g) aumenta la sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de neuropatía periférica en comparación con pruebas individuales y por separado en pacientes con diabetes.1
Estudios de laboratorio
Las pruebas iniciales en pacientes con sospecha de neuropatía periférica deben incluir un hemograma y perfil metabólico completos, así como niveles de glucosa (hormona estimulante de la tiroides y vitamina B12) en sangre en ayunas.1
La Academia Americana de Neurología recomienda la electroforesis de proteínas séricas con inmunofijación de rutina en pacientes con neuropatía periférica, ya que cuentan con una alta prevalencia de proteínas monoclonales.1
Esta institución también sugiere que las pruebas de mayor rendimiento para identificar la polineuropatía simétrica distal identificable deben incluir el nivel de glucosa en sangre (elevado en el 11% de los pacientes), la electroforesis de proteínas séricas con inmunofijación (hallazgos anormales en el 9% de los pacientes) y el nivel de vitamina B12 (bajo en el 3.6% de los pacientes).1
Se pueden considerar pruebas adicionales dependiendo de los hallazgos de la historia clínica y el examen físico.1
Estudios diagnósticos de neuropatía periférica

En pacientes con neuropatía periférica de fibras grandes, los estudios de conducción nerviosa y la electromiografía (NCS/EMG) son fundamentales.2

En pacientes con sospecha de neuropatía de fibras pequeñas, la biopsia de piel para evaluar la densidad de fibras nerviosas intraepidérmicas (IENFD) es útil para confirmar el diagnóstico.2

La biopsia de aspiración con aguja fina del cojín graso abdominal y tinción de rojo Congo es un procedimiento mínimamente invasivo para evidenciar depósitos de amiloide en casos de neuropatía relacionada con amiloidosis.2

Para pacientes con neuropatía autonómica, la prueba cuantitativa del reflejo sudomotor axónico (QSART) es la más común para evaluar su función autonómica sudomotora.2

Las pruebas cuantitativas sensoriales son útiles para documentar disfunción sensorial en pacientes con polineuropatía.2

La resonancia magnética (RM) y la ecografía neuromuscular también han demostrado ser eficaces en la evaluación de pacientes con neuropatía periférica.2
Con los avances actuales en las pruebas neurofisiológicas, inmunológicas y genéticas en la neuropatía periférica, el uso de la biopsia de nervio se limita principalmente a pacientes con posible neuropatía vasculítica, neuropatía amiloide y formas atípicas de polirradiculoneuropatía desmielinizante crónica (CIDP, por sus siglas en inglés).2
El diagnóstico de la neuropatía periférica es complejo, ya que los síntomas pueden asemejarse a otras afecciones neurológicas. Una historia clínica detallada que incluya antecedentes familiares, alteraciones sistémicas y exploración física ayudan a guiar una batería de estudios necesarios para el diagnóstico final.1, 2
Referencias
- Castelli, G., Desai, K. M., & Cantone, R. E. (2020). Peripheral Neuropathy: Evaluation and Differential Diagnosis. American family physician, 102(12), 732–739.
- Siao, P., & Kaku, M. (2019). A Clinician's Approach to Peripheral Neuropathy. Seminars in neurology, 39(5), 519–530. https://doi.org/10.1055/s-0039-1694747