Prácticas no farmacológicas para síntomas de demencia y Alzheimer

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Sistema Nervioso Central

Padecimientos

  • Demencia
  • Alzheimer

Contenido

Además del tratamiento farmacológico, existen prácticas no farmacológicas basadas en evidencia que pueden ayudar a su paciente con demencia a mejorar sus síntomas.

 

Las terapias no farmacológicas son aquellas que no involucran el uso de medicamentos.

  • A menudo, las terapias no farmacológicas se utilizan con el objetivo de mantener o mejorar la función cognitiva, así como la capacidad de realizar actividades de la vida diaria o la calidad de vida en general; también pueden usarse con el objetivo de reducir los síntomas conductuales como depresión, apatía, deambulación, alteraciones del sueño, agitación y agresión. Entre los ejemplos, se incluyen el entrenamiento computarizado de la memoria, escuchar música e incorporar iluminación especial para disminuir los trastornos del sueño.
  • Al igual que con las terapias farmacológicas actuales, las terapias no farmacológicas no retrasan ni detienen el daño y la destrucción de las neuronas que causan los síntomas de la enfermedad de Alzheimer hacen que la enfermedad sea fatídica.1
  • Una revisión sistemática publicada en la revista científica Gerontologist se dio a la tarea de investigar, en la literatura disponible, las prácticas no farmacológicas basadas en recomendaciones con evidencia científica donde se abordan los síntomas psicológicos y de comportamiento en pacientes con demencia.2

 

Entre las prácticas no farmacológicas, de las cuales se encontró evidencia científica, se incluyeron prácticas sensoriales tales como aromaterapia, masajes, estimulación multisensorial y terapia con luz brillante; por otra parte, prácticas psicosociales como la terapia de validación, la terapia de reminiscencia, musicoterapia, terapia con mascotas y la realización de actividades significativas, también fueron incluidas; así como protocolos de atención estructurados (p. ej., el baño y el cuidado bucal). Además, se encontró que la mayoría de las prácticas son aceptables, pues no tienen efectos nocivos y requieren una inversión mínima a moderada.

  • La mayoría de las prácticas no farmacológicas pueden implementarse por los familiares cuidadores en sus hogares o los proveedores de cuidados en los centros especializados con orientación de un médico. De modo que estas cinco recomendaciones resultan útiles para que el Profesional de la Salud pueda ayudar y orientar tanto a su paciente como a los familiares en la implementación de algún tipo de terapia no farmacológica:

 

1. Identificar las características del entorno social y físico que desencadenan o exacerban los síntomas psicológicos y de comportamiento de la persona que vive con demencia.

 

Los síntomas psicológicos y de comportamiento en pacientes con demencia son el resultado de cambios en el cerebro, en relación con características del entorno social y físico. Esta interacción provoca una respuesta que transmite una reacción, estrés o una necesidad insatisfecha y afecta la calidad de vida de la persona que vive con esta afección. El ambiente puede desencadenar síntomas o respuestas que difieren para cada persona en particular, lo cual significa que la evaluación debe ser individualizada y centrada en el paciente.

 

2. Implementar prácticas no farmacológicas que se centren en la persona, basadas en evidencia y factibles de realizarse en el entorno de atención del paciente.

 

Las prácticas que se han desarrollado en entornos de residencias de cuidado especializado, y que también pueden aplicarse en el entorno comunitario y del hogar, incluyen prácticas sensoriales, psicosociales y protocolos de atención estructurados.

 

3. Considerar la inversión necesaria para implementar las prácticas no farmacológicas de acuerdo con el lugar de atención.

 

Las diferentes prácticas requieren una distinta inversión en términos de tiempo para formación e implementación, requerimientos de un cuidador especializado, equipo y recursos financieros. Dependiendo de la capacidad de inversión, algunas prácticas podrían ser más prácticas para el hogar y otras para una residencia de cuidado.

 

 

4. Elegir una práctica que se utilice cuando sea necesaria y que pueda mantenerse de forma sostenida durante el cuidado posterior del paciente.

 

Hay algunos centros de cuidados especializados que cuentan con ciertas "reglas" y protocolos como proveedores de salud. De manera que si se decide indicar algún tipo de práctica, debe escogerse una que se pueda mantener en el lugar donde vive el paciente con demencia.

 

5. Desarrollar un sistema para evaluar la efectividad de las prácticas y realizar los cambios necesarios.

 

La capacidad y las necesidades de las personas que viven con demencia evolucionan con el tiempo, por lo que las prácticas para aliviar los síntomas psicológicos y de comportamiento pueden necesitar de una evolución paulatina. Por lo tanto, es necesario evaluar la eficacia de la práctica de forma rutinaria y, si es necesario, adaptarlo o implementar otras prácticas nuevas basadas en evidencia.

Referencias

Referencia(s): 

 

  1. Alzheimer's Association. (2018). 2018 Alzheimer’s Disease Facts and Figures. Alzheimers Dement 14(3), 367-429. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/j.jalz.2018.02.001 
     
  2. Scales, K., Zimmerman, S., & Miller, S. J. (2018). Evidence-Based Nonpharmacological Practices to Address Behavioral and Psychological Symptoms of Dementia. The Gerontologist, 58 (1), S88–S102. Recuperado de: https://doi.org/10.1093/geront/gnx167