Por qué y cómo controlar el dolor

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

Importantes cambios en la percepción de los Profesionales de la Salud y la población en general han surgido acerca del control del dolor. Las investigaciones neurobiológicas han adoptado un manejo agresivo para controlar el dolor, con medidas preventivas para que éste “no se salga de control”. Esto incluye, por ejemplo, medidas en el procedimiento per se, como cirugías de mínima invasión.
 

Por su parte, numerosas organizaciones a nivel mundial activamente promueven el alivio del dolor. Algunas sociedades han incluido criterios en el control del dolor para la acreditación, además de mantener a los Profesionales de la Salud bien informados en la evaluación y control del mismo.1
 

¿Por qué controlar el dolor agresivamente?
 

El control del dolor difiere acorde si éste es agudo, autolimitado, como sucede después de un procedimiento quirúrgico o trauma, cáncer o crónico. Para cada una de estas áreas, el objetivo final puede diferir: regresar al empleo, mejorar calidad de vida, reacondicionamiento físico o suspender medicamentos. Los síndromes dolorosos crónicos son complejos y la efectividad del tratamiento involucra abordaje multidisciplinario.1

 

El estudio del dolor ha reconocido al alivio del dolor como derecho humano fundamental
 

Un dolor postquirúrgico mal manejado puede llevar a complicaciones y a una prolongada rehabilitación. Un dolor agudo no controlado se asocia al desarrollo de dolor crónico con reducción de la calidad de vida, mientras que un adecuado control del dolor lleva a hospitalizaciones más cortas, disminución de costos hospitalarios y aumento de la satisfacción del paciente. Como resultado, el manejo del dolor postoperatorio es una medida de calidad.2

 

El fallo en proveer una adecuada analgesia postquirúrgica es multifactorial. Una inadecuada educación, temor a complicaciones asociados con fármacos analgesicos, y una pobre evaluación del dolor son las causas más comunes de estos fallos. El objetivo del manejo del dolor es aliviar éste mientras se mantienen los efectos adversos al mínimo y se logra mediante abordajes multimodales.2

 

Los beneficios de un abordaje agresivo contra el dolor, abarca lo siguiente:

  • La administración de opiáceos epidurales disminuyen la intensidad del dolor y disminuyen las atelectasias.

  • Anestésicos locales epidurales: incrementan la oxigenación arterial, disminuyen las complicaciones pulmonares, así como el riesgo de trombosis venosa profunda y la intensidad del dolor.

  • Anestésicos locales en bloqueos nerviosos: disminuyen la intensidad del dolor e incrementa la capacidad vital forzada.

  • Analgesia sistémica: disminuye el uso de analgésicos y la intensidad del dolor, incrementa la satisfacción del paciente y disminuye la estancia hospitalaria.1

El abordaje multimodal puede adaptarse a un manejo con analgésicos no opiáceos

 

Los anestésicos locales juegan un rol importante, seguidos de una cuidadosa prescripción de opiáceos si son necesarios. Es importante una adecuada comunicación entre el hospital y las necesidades primarias de cuidado para mejorar y asegurarse de que la prescripción de opiáceos está cuidadosamente manejada. Un exceso o abuso en la prescripción de éstos para el control del dolor después de una cirugía ahora está reconocido como un importante mal uso de éstos y relacionados a daño.3

 

Otras herramientas se enfocan en técnicas no invasivas que incluyen procedimientos curativos o paliativos. Estos abordajes están reemplazando rápidamente a los procedimientos antiguos por la pronta recuperación del paciente, el rápido retorno al hogar, y para evitar las complicaciones relacionadas al dolor y a la inmovilización que ocasiona este.

 

Principios del uso de opiáceos en el dolor agudo y cáncer del paciente

  • Individualizar ruta, dosis y esquema.

  • Administrar analgésicos regularmente si el dolor está presente la mayor parte del día.

  • Familiarizarse con las dosis y vida media de opiáceos potentes.

  • Administrar a niños y adolescentes dosis adecuadas de opiáceos.

  • Seguimiento estrecho al paciente, particularmente cuando se cambien los regímenes analgésicos.

  • Cuando se cambie a un nuevo opiáceo o una ruta diferente se debe utilizar una tabla de equivalencias analgésicas, para estimar la nueva dosis.

  • Reconocer y tratar efectos adversos.

  • No utilizar placebos para evaluar la naturaleza del dolor.

  • Vigilar la aparición de tolerancia y trata adecuadamente.

  • Estar atentos al desarrollo de dependencia física.

  • No etiquetar al paciente como adicto si solo tiene dependencia física o es tolerante a opiáceos.

  • Estar alerta al estado psicológico del paciente.

Referencias

Referencia(s):

 

  1. INTERNATIONAL ASSOCIATION FOR THE STUDY OF PAIN®. (2005). Pain Control: The New "Whys" and "Hows". Consultado el día 13 de abril del 2021 Recuperado de: https://www.iasppain.org/PublicationsNews/NewsletterIssue.aspx?ItemNumbe...
     
  2. Garimella, V., & Cellini, C. (2013). Postoperative Pain Control. Clinics in Colon and Rectal Surgery, 26(03), 191–196. Recuperado de:httpsdoi.org/10.1055/s-0033-1351138
     
  3. The Lancet (2019). Best practice in managing postoperative pain. Lancet (London, England), 393 (10180), 1478. Recuperado de: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(19)30813-X