¿Por qué es importante el control del dolor?
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Analgesía
Contenido
Conozca el impacto y la carga que representa el dolor a nivel mundial y la necesidad de implementar estrategias de salud pública para combatirlo.
EL DOLOR REPRESENTA POR SÍ MISMA UNA CAUSA DE MORTALIDAD GLOBAL. INVESTIGADORES Y CLÍNICOS ESTÁN DE ACUERDO EN QUE EL DOLOR PUEDE MATAR.1
Globalmente 1 de cada 5 adultos sufren de dolor, mientras que 1 de cada 10 adultos son diagnosticados con dolor crónico cada año. El dolor afecta a toda la población independientemente de la raza, sexo, status económico, etnicidad y geografía; sin embargo, no está distribuido de manera uniforme a nivel del globo terráqueo.2
Aquellos que experimentan dolor lo pueden experimentar de manera aguda, crónica, intermitente o en una combinación de las tres. Al respecto, las cuatro causas principales que ocasionan dolor son: el cáncer, la artritis reumatoide, la osteoartritis, las operaciones o traumas y los problemas espinales, haciendo de este un problema complejo y con necesidad de abordaje multidisciplinario.2
El dolor tiene múltiples secuelas incluyendo la depresión, imposibilidad para trabajar, relaciones sociales interrumpidas y pensamientos que atentan contra la propia integridad de quien experimenta esta sensación. Para aquellos con dolor crónico, la media de exposición son 7 años.2
LAMENTABLEMENTE LAS PRIORIDADES DE LOS SISTEMAS DE SALUD GUBERNAMENTALES SON COMPLEJAS Y A VECES SON POLÍTICAS CONTROVERSIALES; ADEMÁS, ESTAS PRIORIDADES SON DETERMINADAS POR AQUELLOS QUE TIENEN PODER, RIQUEZA O AMBOS (INFLUENCIA)2.
El dolor agudo causa complicación desde la inmovilidad y es el punto de inicio de una cronicidad persistente. Igualmente, el dolor oncológico y el dolor crónico no oncológico incrementan el sufrimiento y disminuyen todos los aspectos de la calidad de vida. El dolor está implicado en varias enfermedades, como en la depresión generada por accidentes cerebrovasculares, diabetes, SIDA, etcétera. No obstante, las políticas en salud pública han subestimado la importancia del dolor como enfermedad.1
En países desarrollados, el dolor crónico afecta alrededor del 20% de la población adulta, particularmente mujeres y personas de la tercera edad, pero incluso niños pueden sufrir de dolor recurrente o persistente. Solo el 1-2% de los adultos con dolor crónico tienen cáncer, mientras que las personas con dolor musculoesquelético y articular representan alrededor del 30-40%. Por su parte, el dolor de cuello y espalda baja explica el 30 %. Y los dolores de cabeza y migraña representan menos del 10 % de dolor persistente.1
INVESTIGACIONES SUGIEREN QUE EL DOLOR EN EL NIVEL PRIMARIO DE ATENCIÓN ES IGUAL DE PREVALENTE EN PAÍSES DESARROLLADOS VERSUS PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO.1
También está el dolor agudo secundario a un trauma, cirugía o un inminente daño a los tejidos, este es un tipo de dolor que sucede en enfermedades crónicas a largo plazo, como las degenerativas, v. gr. la artritis reumatoide, síntoma que normalmente persiste después de un tratamiento exitoso (un reemplazo de cadera, por ejemplo).1
Sin embargo, cuando el dolor persiste posterior a su utilidad es un signo de alarma, ya que continúa presente después de que el tejido dañado ha sanado, razón suficiente para que ya no solo sea un síntoma, sino que pasa a ser un dolor crónico que no está relacionado con la evolución del daño tisular. Por el contrario, refleja cambios fisiopatológicos en el sistema nociceptivo y en la respuesta psicosocial que perpetúa el problema del dolor crónico. Estos cambios pueden trascender a una enfermedad específica o condición.1
El dolor como reto para el sistema de salud público
“EL DOLOR SURGE EN EL SISTEMA NERVIOSO PERO REPRESENTA UNA COMPLEJA INTERACCIÓN DE FACTORES BIOLÓGICOS, DE COMPORTAMIENTO, MEDIOAMBIENTALES Y SOCIALES QUE VAN MÁS ALLÁ DE UNA SIMPLE EXPLICACIÓN. EL CONOCIMIENTO DEL DOLOR NECESITA SER ENRIQUECIDO A NIVEL MOLECULAR, GENÉTICO, CELULAR NEURAL Y SISTEMÁTICO”.3
Es importante crear estrategias para el entendimiento de la salud pública acerca de la prevención del dolor, tratamiento, manejo, e investigación; esto partiendo de la idea de la “figura de la persona saludable”3, proyecto del 2020.
Este proyecto se engloba en cinco áreas clave:3
● Estabilidad económica
● Educación
● Contexto social y comunitario
● Salud/Sistemas de salud
● Ambiente comunitario
Existen múltiples razones para considerar al dolor como una prioridad de salud pública. La primera y más importante es la alarmante prevalencia de dolor. Como el dolor es un fenómeno dinámico, multivalente y ambiguo, se vuelve difícil de cuantificar y por lo tanto es importante tomar cautela acerca de la epidemiología real del dolor crónico alrededor del globo. Incluso con esas limitaciones existe una mínima duda acerca de su alta prevalencia e incidencia.
APROXIMADAMENTE 60 MILLONES DE PERSONAS, EL 10 % DE LA POBLACIÓN MUNDIAL, PADECEN DE DOLOR CRÓNICO. CON UNA PREVALENCIA EN PADRES ENTRE UN 20 A 2 %.2
Además de la incidencia y prevalencia del dolor crónico, la discapacidad acompañante también es un factor clave de su gran carga. La evidencia sugiere que el dolor severo es prevalente en países ricos en recursos, y esa combinación de dolor persistente y trastornos psicológicos producen discapacidad importante alrededor del globo.2

Por último, la evidencia sugiere que millones de personas viven con dolor excruciante y con una calidad de vida muy deteriorada en el mundo. Esto es real en países desarrollados y no desarrollados. Por lo tanto, el dolor es un problema de salud pública mundial; algo que afecta tanto al hemisferio norte como al hemisferio sur.2
Referencias
Referencia(s):
- INTERNATIONAL ASSOCIATION FOR THE STUDY OF PAIN®. (2005). Why Pain Control Matters in A World Full of Killer Diseases. Pain: Clinical Updates, vol. 12, No. 4. Consultado el día 13 de Abril del 2021. Recuperado de: https://www.iasp-pain.org/PublicationsNews/NewsletterIssue.aspx?ItemNumb...
- Goldberg, D. S., & McGee, S. J. (2011). Pain as a global public health priority. BMC Public Health, 11 (1), 1–6. Recuperado de: https://doi.org/10.1186/1471-2458-11-770
- Carr, D. B. (2016). “Pain Is a Public Health Problem” —What Does That Mean and Why Should We Care? Pain Medicine, vol. 17, No. 4: 626, 627. Recuperado de: https://doi.org/10.1093/pm/pnw045