El síndrome cardiovascular renal metabólico
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Tipo: ARTICULO
Areas terapeuticas
- Cardiometabolico
Contenido
Un creciente reconocimiento de la interrelación fisiopatológica de factores de riesgo metabólicos como la obesidad y la diabetes, la enfermedad renal crónica y la enfermedad cardiovascular ha llevado a la conceptualización del síndrome cardiovascular renal metabólico.1
La convergencia de factores de riesgo metabólicos y la enfermedad renal crónica dentro del síndrome cardiovascular-renal-metabólico se halla fuertemente vinculada al riesgo de resultados adversos cardiovasculares y renales.1
Asimismo, a nivel mundial, existen aproximadamente 64 millones de personas diagnosticadas con insuficiencia cardíaca (IC) y casi 700 millones de individuos afectados por enfermedad renal crónica (ERC).2
Existe alrededor de 500 millones de personas que viven con diabetes en todo el mundo, de las cuales la gran mayoría sufren de diabetes mellitus tipo 2 (DMT2).2

Dado que existe una creciente evidencia que respalda la existencia de una fuerte interacción entre la DMT2, la ECV y la ERC, se ha introducido el término unificador síndrome cardiovascular renal metabólico (CRM) para describir la interdependencia sistémica de estas condiciones.2

Mecanismo fisiopatológicos en el síndrome CRM
Aunque los estudios epidemiológicos han descrito asociaciones claras entre los componentes del síndrome CRM, incluyendo características fundamentales como la adiposidad visceral y la resistencia a la insulina, con el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ASCVD, por sus siglas en inglés), los mecanismos exactos aún no se comprenden completamente.1
Cuando se encuentra presente, el síndrome CRM parece acelerar la fisiopatología de la aterosclerosis al aumentar la inflamación, la dislipidemia, la hipertensión y la resistencia a la insulina, cada uno de ellos contribuyentes principales al desarrollo de la aterogénesis.1
En contraste con la aterosclerosis, los mecanismos por los cuales el síndrome CRM lleva a la IC y las arritmias (y, en particular, la fibrilación auricular [FA]) están menos descritos.1
La adiposidad en sí misma conduce a cambios hemodinámicos. Además, los depósitos de grasa, incluyendo la acumulación de grasa pericárdica y miocárdica, pueden ejercer efectos directos sobre la remodelación cardiaca mediante la activación de vías inflamatorias y de fibrosis, además de alterar el metabolismo energético del miocardio.1
El papel de la metaboinflamación se reconoce cada vez más como un mecanismo importante que conduce a la IC con fracción de eyección preservada (ICFEP).1
Bidireccionalidad del síndrome cardiorrenal y la DMT2
Existe una amplia evidencia de una estrecha interconexión entre la enfermedad renal y la enfermedad cardíaca: se ha definido el término “síndrome cardiorrenal” para destacar la bidireccionalidad de la interacción entre el corazón y los riñones, con disfunción aguda o crónica de un órgano que conduce a disfunción aguda o crónica del otro, confiriendo una morbilidad y mortalidad relevantes.2
Las anomalías hemodinámicas y neurohormonales son clave en la interacción perjudicial entre el corazón que falla y el riñón que falla.2
En resumen, la baja producción cardIaca asociada a la IC, la hipovolemia efectiva y el exceso de mediadores vasoconstrictores conducen a la hipoperfusión renal crónica y a la disminución de la tasa de filtración glomerular estimada (TGFe), favoreciendo el inicio y/o la progresión de la ERC.2
Por otro lado, la retención de sodio y agua y la activación crónica del sistema renina-angiotensina- aldosterona (RAAS) en la ERC exacerban la hipertensión y aumentan la precarga y la postcarga cardíacas. Estas anormalidades hemodinámicas, junto con la retención de toxinas urémicas asociadas a la ERC y la inflamación crónica, sostienen la remodelación cardíaca patológica y el inicio y empeoramiento de la disfunción cardíaca, completando un ciclo vicioso perjudicial para ambos órganos.2
Estos caminos paralelos conducen a la enfermedad cardíaca y renal en el contexto de la diabetes tipo 2.2

Existe una interconexión entre la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la enfermedad renal crónica. La DMT2 es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de la ECV y la ERC, por lo que el síndrome cardiovascular renal metabólico refleja la interdependencia sistémica de estas condiciones incorporando la relación fisiopatológica entre factores de riesgo metabólicos, la ERC y la ECV.1-2
Referencias
- Ndumele, C. E., Neeland, I. J., Tuttle, K. R., Chow, S. L., Mathew, R., Khan, S. S., Coresh, J., Baker‐Smith, C. M., Carnethon, M. R., Després, J., Ho, J. E., Joseph, J. J., Kernan, W. N., Khera, A., Kosiborod, M., Lekavich, C. L., Lewis, E. F., Lo, K. B., Ozkan, B., . . . Rangaswami, J. (2023). A synopsis of the Evidence for the Science and Clinical Management of Cardiovascular-Kidney-Metabolic (CKM) Syndrome: A scientific statement from the American Heart Association. Circulation, 148(20), 1636-1664. https://doi.org/10.1161/cir.0000000000001186
- Marassi, M. P., & Fadini, G. P. (2023). The cardio-renal-metabolic Connection: A review of the evidence. Cardiovascular Diabetology, 22(1). https://doi.org/10.1186/s12933-023-01937-x