Los trastornos de la articulación temporomandibular

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

Los trastornos de la articulación temporomandibular son enfermedades musculoesqueléticas que causan importante dolor orofacial, es decir, en la región preauricular con posibilidad de extenderse a la oreja, mejilla, zona temporal dientes o ángulo de la mandíbula.1
 

LOS DESÓRDENES TEMPOROMANDIBULARES SE PUEDEN CLASIFICAR EN:1

  • Dolor miofascial (afecta los músculos de la masticación)

  • Con limitación de la apertura bucal

  • Sin limitación de la apertura bucal

  • Desplazamiento del disco de la articulación temporomandibular

  • Con reducción del disco (con click)

  • Sin reducción del disco; con limitada apertura

  • Sin reducción del disco; sin limitada apertura

  • Artritis de la articulación temporomandibular

  • Osteoartritis

  • Osteoartrosis

  • Artralgia
     

Se estima que alrededor de un 4% de los adultos, entre 18 a 44 años de edad, desarrollan desórdenes temporomandibulares; sin embargo, la incidencia anual incrementa con la edad. Un total de 19% de adultos reportan un episodio inicial de trastorno temporomandibular (dolor orofacial por cinco días consecutivos) por año.2
 

El diagnóstico de desorden temporomandibular se realiza cuidadosamente después de una adecuada historia y examen clínico. Por un lado, la historia debe incluir las características del dolor, los factores precipitantes o exacerbantes y el antecedente del trauma. Por otro lado, el examen físico debe consistir en la palpación de la articulación temporomandibular en búsqueda de crepitación, dolor o hipertrofia.3
 

Los pulsos en pacientes de 50 años con desórdenes temporomandibulares deben ser examinados. Para ello, es preciso solicitar proteína C reactiva y velocidad de sedimentación globular para excluir un posible diagnóstico de arteritis temporal; además, debe solicitarse una adecuada valoración dental para descartar patologías dentales.3
 

LOS DESÓRDENES TEMPOROMANDIBULARES SON DE ORIGEN MULTIFACTORIAL Y BIOPSICOSOCIAL.
 

El estado psicológico del individuo juega un papel en la amplificación del dolor de este tipo de desórdenes. Las comorbilidades como síndrome de intestino irritable, insomnio y síntomas orofaciales no específicos como sensibilidad y fatiga se asocian fuertemente a dolor temporomandibular. Todos estos factores son regulados por expresión genética e influenciados por factores ambientales y sociales que se relacionan a la aparición de un trastorno temporomandibular y a la amplificación del dolor.2
 

Se ha reportado que los desórdenes temporomandibulares pueden generar una sensibilización multifactorial (central y periférica). A diferencia de otros síndromes faciales, este no se considera de origen neuropático, pero sí secundario a la sensibilización, por lo que los estímulos nociceptivos producen una respuesta exagerada a las vías centrales del dolor, lo que provoca hipersensibilidad e hiperalgesia.3
 

Manejo

La mayoría de los pacientes con trastornos temporomandibulares pueden ser diagnosticados y tratados efectivamente. No obstante, si se trata de un trastorno crónico, con factores de riesgo psicosociales y otras comorbilidades relacionadas al dolor, se debe acudir a un segundo nivel de atención.3

 

El manejo inicial debe enfocarse en la educación del paciente para el desarrollo de auto estrategias:

  • Ejercicios físicos y relajación (por ejemplo yoga)

  • Educación del paciente acerca de su condición

  • Fisioterapia para permitir la relajación del músculo y mejorar la función

  • Terapia psicológica para los aspectos cognitivos y conductuales, con el fin de desarrollar técnicas para manejo del dolor
     

UNA REVISIÓN COCHRANE DEMOSTRÓ UNA FALTA DE EVIDENCIA SOBRE LA EFICACIA DE LOS MEDICAMENTOS PARA EL MANEJO DE LOS DESÓRDENES TEMPOROMANDIBULARES.
 

Las exacerbaciones agudas pueden tratarse con analgésicos simples como AINE (analgésicos no esteroideos) y benzodiacepinas, cuando existen limitaciones para abrir la boca; sin embargo, se recomiendan cursos para evitar problemas de dependencia.3

Referencias

Referencia(s):

  1. Banigo, A., Watson, D., Ram, B., & Ah-See, K. (2018). Orofacial pain. BMJ, k1517. Recuperado de: https://doi.org/10.1136/bmj.k1517 2. Kapos, F., Exposto, F., Oyarzo, J., & Durham, J. (2020). Temporomandibular disorders: a review of current concepts in aetiology, diagnosis and management. Oral Surgery, 13(4), 321–334. Recuperado de: https://doi.org/10.1111/ors.12473 3. Ghurye, S., & McMillan, R. (2017). Orofacial pain – an update on diagnosis and management. British Dental Journal, 223 (9), 639–647. Recuperado de: https://doi.org/10.1038/sj.bdj.2017.879