Tratamiento integral del dolor

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Tipo: ARTICULO

Areas terapeuticas

  • Analgesía

Contenido

La Medicina Integral (MI) es la integración de todas las disciplinas y estrategias sanitarias disponibles y adecuadas para el beneficio del paciente.1

  • El campo de la Medicina Integral del dolor abarca un gran número de enfoques y disciplinas. Por un lado, la medicina alopática hace referencia a la medicina convencional que se enseña en las facultades de medicina. Dicho sistema (alopático) normalmente implica al paciente en torno a un problema o una enfermedad, y dedica más esfuerzos al tratamiento de la enfermedad que al fomento de la salud.
  • Por otro lado, la Medicina Complementaria y Alternativa (MAC) se refiere a todo lo que está fuera de la enseñanza convencional. Incluye la quiropráctica, el masaje, el yoga, los servicios de una partera, la medicina natural y otras prácticas y disciplinas sanitarias.
  • Sobre la MI, el informe de la OMS la describió como:
  • “La integración a lo largo de la vida para incluir una atención personal, predictiva, preventiva y participativa”.

Otros componentes clave sobre su descripción incluyen la atención centrada en la persona, la integración de equipos de todas las disciplinas —incluida la MAC—, el enfoque en la prevención y la minimización de las enfermedades, así como “un uso continuado de toda la gama de factores sanitarios establecidos: físicos, psicológicos, sociales, preventivos y terapéuticos”. El consultorio ideal, dentro de esta propuesta, abarcaría múltiples disciplinas y profesiones coordinadas para trabajar con base en una cooperación mutua con el objetivo de conseguir los mejores resultados.1



  • Numerosas publicaciones han analizado por qué las personas se decantan por la MI a pesar del coste; entre los motivos citados está la diferencia fundamental entre lo que ofrece la MI y la atención convencional: la primera se centra en la salud, mientras que la segunda en la enfermedad. No obstante, existe un equilibrio entre las particularidades de un diagnóstico concreto y la totalidad del paciente, contemplando tanto cuerpo, mente y espíritu; de ahí que la MI preste más atención a factores como la obesidad, el estado nutricional, el estrés no gestionado, los apoyos sociales, las habilidades de adaptación, la ergonomía y el ejercicio.
  • El reconocimiento de la capacidad innata de las personas de curarse a través de estrategias de autocuidado es uno de los pilares de la MI, y este planteamiento faculta a los pacientes para asumir el control de su salud. El profesional está presente como guía para acompañar y orientar al paciente en su recuperación.

El modelo actual basado en el tiempo y en el pago por el servicio, la dependencia excesiva de la tecnología y la incapacidad del sistema médico establecido de tratar las enfermedades crónicas adecuadamente, también son motivos por los que los pacientes se dirigen a los profesionales de la MAC y la MI. Además, se recurre a este enfoque para mitigar el riesgo para los pacientes de los efectos adversos de los fármacos.1

  • El dolor crónico es un problema actual y es una de las afecciones más comunes del ser humano en todo el mundo: afecta al 20% de la población mundial.2
  • La medicina integral del dolor empieza con una evaluación del estado nutricional porque “cambiamos la química de nuestro organismo cada vez que comemos”; es decir, podemos aumentar o disminuir la inflamación con la elección alimentaria.
  • Dicho lo anterior, una dieta antiinflamatoria, como la dieta mediterránea —que contiene mucha verdura, legumbres, fruta, granos integrales, pescado y aceites saludables, pero poca carne— puede mejorar las características de la salud en general y reducir la inflamación.
  • Por otro lado, los alimentos hiperglucémicos provocan un nivel elevado de HbA1c, así como la resistencia a la insulina y diabetes, fomentando los estados proinflamatorios y la obesidad (todas ellas, afecciones asociadas a una mayor probabilidad de dolor crónico). Además, cada vez hay más literatura acerca de los beneficios nutricionales de la eliminación de los alimentos muy procesados, como las bebidas carbonatadas y endulzadas de modo natural o artificial (con la excepción del agua carbónica), los cereales hiperglucémicos procesados, el pan y las pastas, el aspartamo y la sucralosa.1

Las carencias nutricionales específicas se pueden asociar a estados de dolor.

  • Por ejemplo, se ha visto que la carencia de vitamina D, vitamina B12 y folato se asocia al dolor y a los cambios neuropáticos. Aunque es menos reconocido el hecho de que los inhibidores de la bomba de protones causan carencias de vitamina B12, así como carencias de magnesio y disbiosis en el intestino. Cada una de estas enfermedades puede estar asociada a un aumento del dolor.1



Cada vez hay más conocimientos acerca del microbioma.

  • El equilibrio de los microorganismos puede determinar el estado de salud o enfermedad al afectar a la absorción de nutrientes, causar o evitar el exceso de permeabilidad intestinal, afectar la función del sistema inmunitario o estimular la fermentación en el intestino poco saludable, mientras que la disbiosis podría ser responsable de ciertos tipos de dolor abdominal.1
  • La exploración médica científica ha ampliado enormemente nuestro conocimiento de los sistemas orgánicos individuales del cuerpo al observarlos más o menos aisladamente. El campo emergente de la Medicina de la Mente y el Cuerpo (MMC) explora las relaciones entre los sistemas que se trataban como funciones confusas entre sí o «lagunas», por decirlo de algún modo; sin embargo, ahora se sabe que no existen lagunas y que todos los sistemas del cuerpo interactúan a través de las mismas moléculas de comunicación y crean una red de comunicaciones instantánea.1

Los sistemas de comunicación del cerebro entre la corteza, el sistema límbico y el eje hipotálamo-hipófisosuprarrenal influyen en el resultado en la periferia; todos los órganos: las glándulas endocrinas y el sistema nervioso, incluidas las ramas simpática y parasimpática. Esta síntesis lleva a modulaciones desde la mente al cerebro y al cuerpo.

  • Por su parte, los científicos del dolor han descubierto la activación de la microglía y el desarrollo de sensibilización. Dicha comprensión abre nuevas oportunidades terapéuticas a través de los mecanismos neuroplásticos.1 En la Tabla 1 se observan las dosis de algunos medicamentos integrales para el dolor crónico.

  • Las estrategias de cuerpo y mente incluyen la plenitud mental y otras prácticas de meditación, bioretroalimentación, yoga, entre otros ejercicios realizados a conciencia, así como cualquier práctica que afecte al sistema nervioso autónomo, como la acupuntura.1
  • El dolor crónico, especialmente el dolor de origen central, requiere un enfoque diferente al de los estados de dolor agudo. Esto demanda una atención y mirada perspicaz a las comorbilidades conductuales y funcionales para optimizar la recuperación.
  • El dolor crónico puede ir acompañado de tasas más elevadas de síndrome metabólico. Los tratamientos óptimos, como la dieta y la actividad física, deben tener como objetivo no sólo aliviar el dolor, sino también reducir los factores de riesgo del síndrome metabólico y la obesidad.2

Cabe mencionar que las terapias integrales son prometedoras para mejorar los resultados cuando se combinan con la atención convencional. Los proveedores pueden evaluar los escenarios clínicos en los que merece la pena realizar un ensayo de un tratamiento integral basado en la evidencia.2

En la figura 1 se ve un resumen de los tratamientos integrales para el dolor crónico.2



Referencias

Referencia(s):

 

  1. Endowed G-L. Psychosocial Aspects of Chronic Pelvic Pain Integrative Pain Medicine: A Holistic Model of Care Heather Tick, MD. 2014; XX (2).

     
  2. Bonakdar RA. Integrative Pain Management. Med Clin North Am, 2017; 101 (5): 987-1004. Recuperado de: doi:10.1016/j.mcna.2017.04.012